El dinero tiene la cola corta. Por eso cuesta tanto agarrarlo.
Al buen amigo, con tu pan y con tu vino; y al malo, con tu can y tu palo.
El pájaro que canta a destiempo es muerto.
El aprendizaje es un tesoro que seguirá a su dueño a todas partes.
Chica centella gran fuego engendra.
Si a los cuarenta no eres rico, arre borrico.
Durmió conmigo anoche o qué, que ya no saluda.
Obsequiar a Buda con flores regaladas.
Los locos a la guerra, los cuerdos en su tierra.
Con viandas ajenas, no cuesta dar cenas.
El hombre que se respeta, no besa sino en la jeta.
A quien anda sin dinero, lo ponen de candelero.
Los padres a brazadas, y los hijos, a pulgadas.
No rompas el silencio si no es para mejorarlo.
A galgo mojado, liebre enjuta.
En la casa del buen amo vive y muere el buen criado.
Cuando la imaginacion idealiza a una persona, la realidad se encarga de destruirla.
Comida hecha, amistad deshecha.
Aunque tengas todo lo que desees en la tierra, nunca dejes de mirar al cielo.
Humos de plata o belleza, se suben a la cabeza.
Acarrear leña para apagar un incendio.
Quien guiña el ojo con malicia provoca pesar; el necio y rezongón va camino al desastre.
Saber de pobre no vale un duro
Con pan y vino, se anda el camino.
Un juego de cartas se juega con dinero
El que quiere, va; el que no quiere, envía.
La vergüenza y la castidad una vez perdidas, para toda la eternidad.
Ni amigo reconciliado ni cordero dos veces asado.
Madre no viste, padre no tuviste: diablo te hiciste.
Me lo dijo un pajarito ya casi para volar, todo cabe en un jarrito sabiéndolo acomodar.
El que del campo viene, cenar quiere.
Mal ganado es de guardar doncellas y mozas para casar.
Ya que no eres casto, sé cauto.
Esa negrita chiflada, no paga desbraguetada.
Reniego de señora que todo lo llora.
El que se enfada en la boda, la pierde toda.
La amistad, la que quieras, pero la cebada, a veinte la fanega.
Nuestra vida es un río que desemboca en el mar
Ama y te amarán, odia y te odiarán.
Buenas palabras no te quitan dinero del arca.
No hay mañana que deje de convertirse en ayer.
Dando y tomando, no cabe engaño.
Fuiste doncella y viniste parida; ¡cuántas te tendrán envidia!.
Ni el prometer empobrece, ni el dar enriquece.
Sobre brevas, ni agua ni peras.
A confite de monja pan de azúcar.
Al mal tiempo buena cara, y al hambre guitarrazos.
A malos ratos, buenos tragos.
No hay medicina para el miedo.
Coge brillo cadenita, que tu mojo llega.