Para quien es mi hija, basta mi yerno.
El futuro pertenece a los que se preparan para él.
Toda alegría está destinada al que tiene el corazón contento: para quien lleva siempre sombrero el cielo está lleno de sombra
Al potro y al niño, con cariño.
Lo pasado ha huido, lo que esperas esta ausente, pero el presente es tuyo.
Bromas y chascarrillos para los amiguillos.
Idas sin vuelta, el hombre a la horca, el pan de pastores y los potros a la feria.
Pan tierno, casa con empeño.
Dios acude siempre a la mayor necesidad.
Las letras del estudioso; las riquezas, del solícito; el mandar del presuntuoso; y el cielo del devoto.
Dichosos los tiestos que salen a la botija.
El amor no perjudica al género humano, pero es motivo de excesos
De la nieve no sale más que agua
El que de joven no es acucioso, llegado a viejo en vano se lamentará.
A quien tiene escopeta, guitarra, reloj y mujer, nunca le falta un trasto que componer.
Hijos y duelos nos hacen gastar pañuelos.
Un buen caballo viejo encerrado en el establo aún aspira a galopar mil li.
El barbecho de enero hace a su amo caballero.
El placer y la alegría del hombre radica en aplastar al rebelde y conquistar al enemigo, en arrancarlo de raíz, y tomar de él todo lo que tiene
A la mujer fea, el oro la hermosea.
Todo tiene un fin.
La mujeres es más lista que el hombre que la conquista. e La mula y la mujer son malos de conocer.
La gente joven dice lo que hace, la gente vieja dice lo que hizo, y los tontos lo que les gustaría hacer.
Cantan la nana a los cigoñinos las campanas.
Oír es precioso para el que escucha.
El hombre recurre a la verdad solo cuando anda corto de mentiras
La suerte y la muerte están siempre a la puerta
Cántaro roto, no sufre más remiendo que comprar otro.
Cuando la desgracia se asoma a la ventana, los amigos no se acercan a mirar.
Al amigo pélale el higo, al enemigo, el melocotón
Ir del coro al caño y del caño al coro.
Odios de mortales no deben ser inmortales.
El mejor sistema para no ser felices consiste en buscar únicamente la felicidad
A buen salvo está el que repica.
Hablar con lengua de plata.
Es más entrador que una pulga.
La pasión y el odio son hijos de bebidas que embiagan.
Agua y luna, tiempo de aceituna.
Los esposos descuidados echan a perder la casa.
De lo bonito a lo bueno, hay trecho.
De los sufridos se hacen los atrevidos.
El que a solas se ríe de sus picardías se acuerda.
La belleza y lozanía, son flores de un solo día.
Las lágrimas derramadas son amargas, pero más amargas son las que no se derraman.
El mono vestido de seda mono se queda
Secreto entre dos lo sabe Dios, secreto entre tres, descubierto es.
Mal lo pasa quien con un vago se casa.
Quien muerte ajena desea, la suya se le acerca.
Fantasmas y fantoches, a troche y moche.
Bromeando, bromeando, amargas verdades se van soltando.