Seas alto o bajo, no engañarás al trabajo.
No digas nada de mis deudas a menos que pienses pagarlas.
Cría buena fama y échate a dormir; críala mala y échate a morir.
Más vale poco y bien arado, que no mucho y arañado.
Veinte con sesenta, o sepultura o cornamenta.
Una pizca de discreción vale más que un manojo de conocimiento.
Entre sastres, no se pagan hechuras.
Corrido va el abad por el cañaveral.
El rocín a la crin, y el asno, al rabo.
La tontería se sitúa siempre en primera fila para ser vista. La inteligencia, por el contrario, se sitúa detrás para observar.
No te fíes del enemigo que duerme.
El miedo no anda en burro.
Nunca buena puta ventanera, pues que no halla quien la ocupe y quiera.
Llueve sobre mojado.
El vino alegra el ojo, limpia el diente y sana el vientre.
Agua fresca la da el jarro, no de plata sino de barro.
El optimista algo amasa, y el pesimista fracasa.
¿Cuándo será el fin del mundo?. El día que yo muera.
El buen vino, de sí propio es padrino.
La maldad con la belleza es el anzuelo y el cebo del diablo.
El sastre engaña al parroquiano, y bien vestido el parroquiano, a la mitad del género humano.
Lleno es de bondad, quien nunca llegó a envidiar.
Nadie con su suerte está contento y todos con su talento.
Lo que para unos es triaca, para otros es caca.
La anguila empanada y la lamprea escabechada.
Oye lo que yo digo y no mires lo que hago.
No hay cielo sin nubes, ni paraíso sin serpiente.
Más sabe el necio en su casa que el sabio en la extraña.
Tripa vacía, suena pronto.
Aprendo mientras vivo.
¿A dónde vas a ir que más valgas?.
En esta vida caduca, el que no trabaja no manduca.
La buena vaina no hace buena la espada.
Hombre estudioso, vale por cien perezosos.
Hijo de pobre y ternero de rico, no mueren.
El que demonios da, diablos recibe.
El viento y la marea no esperan a nadie.
A perro que no conozcas, no le toques las orejas.
Grano a grano, hincha la gallina el papo.
El hombre como el oso, cuanto más feo, más hermoso.
Como no son tuyos los zapatos, que tiras por el barro.
Unos por el culo estercolan, y otros por la boca.
En la casa donde no hay gobierno, a pellizcos se va un pan tierno.
Nadie hable mal del día hasta que la noche llegue.
Borrón de escribano no es sin engaño.
A hombre desgarbado, dale de lado.
Si Mahoma no va a la montaña, la montaña viene a Mahoma
El vino abre el camino.
Cada día es maestro del anterior y discípulo del siguiente.
Enseña la cautela que debe observarse para confiar un secreto, pues muchos, so capa de amistad, abusan del sigilo.