Lo que no se empieza no se acaba.
Hay ropa tendida.
La zorra, cuando no llega a las uvas, dice que están verdes.
A caballo de presente no se le mira el diente.
Año malo para el molinero, bueno para el burro.
No hay nada peor que un maricon resentido.
Las cosas lo que parecen.
Mejor que sosobre y no que sofalte.
Bolsillo vacío, trapo le digo.
Vine en el auto de Fernando, la mitad a pie y la mitad andando.
Cabeza loca, la pierde su boca.
Con esfuerzo y esperanza todo se alcanza.
Tarde en casar y malcasar, son a la par.
Hambre y sed, la mejor salsa para comer.
A un hombre no se le puede juzgar por las apariencias.
Poda en enero y cava en Febrero, y conseguirás un racimo entero.
El arroz es el nervio de la guerra.
Ser desagradecido es de mal nacidos.
En casa del herrero, nunca falta un palo.
Quien hace un cesto hace ciento, si le dan mimbres y tiempo.
El que tiene bien y su mal escoge, de lo que le venga no se enoje.
El hombre que conoce todo lo que la humanidad ha creído, ¿cómo es posible que siga creyendo?
En Octubre, de la sombra huye.
El dinero es bueno para siervo, malo para dueño.
Aguja calumbrienta, no estarás en mi herramienta.
Hijo de gato caza ratón; hijo de pillo sale bribón.
A clérigo hecho fraile, no le fíes tu comadre.
Quien por todo se apura, su muerte apresura.
Si no fuera por el "si" y el "pero", ¿quién dejaría de tener dinero?
Come para vivir y bebe para comer.
El que evita la tentación, evita el pecado.
El gorrión, a pesar de su pequeñez, tiene todas las vísceras.
Chapucea el chapucero, mala obra por buen dinero.
El sabio calla, el tonto otorga.
En Octubre de la sombra huye, pero si sales al sol, cuida de la insolación.
La mujer y la sardina, cuanto más salada más dañina.
La muerte se lleva igual al párvulo que al viejo.
Irse a chitos.
Hija, no comas lamprea, que tienes la boca fea.
La voz del asno no pasa del tejado.
El que no tiene hijos los mata a palos.
El beber es caballero, y el comer villano y grosero.
La prisa se tropieza en sus propios pies.
Cada día olla, amarga el caldo.
Ni uno de cada ciento, de su suerte está contento.
Incluso si el cielo se derrumba, habrá un agujero.
Ya no hay fiadores: matáronlos los malos pagadores.
No hay mejor equipaje para llevar encima que la cordura y la mente clara. En tierras lejanas es más útil que el oro y saca al pobre de los apuros.
Hombre hablador, nunca hacedor.
Avellanas con Montilla, almendritas con Jerez, nuececitas con Moriles, y en mi mesa pon los tres.