Volverse la albarda a la barriga.
Siembra quien habla y recoge quien calla.
Odia el pecado y compadece al pecador.
Abrir al hombre y dar lugar por donde le entren al melonar, sería necedad.
No voy a misa porque estoy cojo, pero a la taberna me voy poquito a poco.
Cabeza que no habla, dígale calabaza.
Hombre sabio, de sayas no hace caso.
No con quien naces, sino con quien paces.
Hacer mangas y capirotes.
Cada cual lleva la lengua al lado donde le duele la muela.
Humedades de Abril, malas son de salir.
Es mejor ser desconfiado, que resultar estafado.
A la feria se va por todo; pero por narices no.
La verdad que daña es mejor que la mentira que alegra.
Ande o no ande, la burra grande.
Es mejor si los papeles se pueden levantar juntos.
El que no cae, resbala.
Quien al escoger, mucho titubea, lo peor se lleva.
Un hombre es juzgado cuanto a su trabajo.
La contemplación del vicio es vicio.
Sopa en vino no emborracha, pero agacha.
No recomiendes a nadie sino quieres que te reclamen.
Los votos hechos durante la tormenta se olvidan al llegar la calma.
Aunque la mona se vista de seda mona es y mona se queda.
Zapato os daré que tengáis que romper.
Alabaos, coles, que hay nabos en la olla.
Sin bolsa llena, ni rubia ni morena.
Para atrás ni para coger impulso.
Dios castiga sin dar voces.
Dichoso el mes que entra con Todos los Santos y sale por San Andrés.
Castigo de uno, escarmiento de muchos.
Negar que negarás, que en Aragón estás.
De solo aire no vive nadie.
Conejo, perdiz o pato, venga al plato.
Que este dedo no sepa lo que hace su compañero.
Cuando la mula ríe, el asno llora.
No aceptes soborno del poderoso ni oprimas al desheredado.
Cabra loca, desgraciado al que le toca.
Árbol que no da frutos, pide sustituto.
Ojos de extraños no alcanzan a ver los daños.
Ladrón de casa, todo lo arrasa.
El mirón, ¡chitón!.
Dámelo perezoso, y te lo daré vicioso.
Antes de decir de otro cojo es, mírate tú los pies.
Para aprender, nunca es tarde.
Para comer tortilla, hay que romper huevos.
Las tres cabezas más duras: la mujer, la cabra y la burra.
Donde hay humo no hay [[escarcha.
Anda el hombre a trote por ganar su capote.
Nadie se meta donde no le llaman.