Cada día olla, amarga el caldo.
Hombre hablador, nunca hacedor.
El beber es caballero, y el comer villano y grosero.
¡No perdió su mano Ernesto, pero las lleva en un cesto!.
Entre lo feo y lo hermoso, deme Dios lo provechoso.
El vino, de la verdad es amigo.
Caballo alquilado, nunca cansado.
Hasta el rabo, todo es toro.
Avellanas con Montilla, almendritas con Jerez, nuececitas con Moriles, y en mi mesa pon los tres.
Ni arroz pasado, ni guiso ahumado.
El ruin cuando más le ruegan, más se ensancha.
Nunca para el bien es tarde.
Compra de quién heredó, que barato te lo dará, pues regalado lo recibió.
Hasta los gatos quieren zapatos.
La edad no juega ningún papel salvo en los quesos.
El trabajo bien hecho da alegría en el pecho.
Palabra de boca, piedra de honda.
El que se apura, poco dura.
Casa sin mujer, de casa no tiene nada.
Paga lo que debes; que lo que yo te debo, cuenta es que tenemos.
Procura siempre vivir como quien ha de morir.
En el ajedrez, el Rey y el Peón van siempre al mismo cajón.
Quien tras putas anda y su hacienda les da, en el hospital parará.
Siempre la cuba huele a la uva.
Maldición de puta vieja, por do sale por allí entra.
Tres a uno métenle la paja en el culo.
Con todos corro y con ninguno me paro.
Quien de servilleta pasa a mantel, no hay quien pueda con él.
El juego y la muerte, en no distinguir categorías se parecen.
Parecerse como un huevo a una castaña.
No hay puta ni ladrón que no tenga su devoción.
Al hombre inocente, Dios le endereza la simiente.
Heredar hace medrar; que no trabajar.
La barba no hace al filósofo
La fortuna es un montoncillo de arena: un viento la trae y otro se la lleva.
Jugador que gana, emplázalo para mañana.
Suele ser disparate levantar la liebre para que otro la mate.
Lo que no fue tu año no fue tu daño.
No puede ser larga la felicidad del mentiroso o ladrón.
Prefiero mujer fea para mi sólito y no bonita para todo el mundo.
Da el sartenazo al que tiene la sartén por el mango.
Año de piedras no es mal año; pero pobre del que le toca.
Buey sin cencerro, piérdese presto.
Como te cuidas, duras.
Más vale poco y bien arado, que no mucho y arañado.
Candil que no tiene mecha, no aprovecha.
Llagas viejas, tarde sanan.
Entre sastres, no se pagan hechuras.
Cría buena fama y échate a dormir; críala mala y échate a morir.
Seas alto o bajo, no engañarás al trabajo.