El vergonzoso se muere de hambre entre dos panes.
Yo soy un señor, tú eres un señor, él es un señor, somos todos señores, ¿pero quién almohaza al caballo?
Abstente de mudar los límites de los campos, para que un terror no te arrebate. Se satisface al Dios con la voluntad del señor (responsable) que establece los límites de la tierra arable.
Salamanca, a unos sana y a otros manca y a todos deja sin blanca.
Para volver a la buena senda, cualquier hora es buena.
Grandotas aunque me peguen.
El gato escaldado, del agua fría corre.
Cada uno se apaña según tiene maña.
Las mujeres buenas no tienen ojos ni orejas.
Pisarás el umbral del bienestar, cuando empieces a sentirte satisfecho con apenas nada.
Juntarse el hambre con las ganas de comer.
Quien a su tiempo descansa, rinde el doble y no se cansa.
El que se prepara para lo malo, lo recibe preparado y amortigua el golpe.
Dos que duermen en el mismo colchón se vuelven de la misma opinión.
Al bueno, porque te honre, y al malo porque no te deshonre.
Más matan cenas que guerras.
El que para pobre está apuntao, igual le da estar de pie que sentao.
Ni puta seas, y hagas las semejas.
Pronto y bien no hay quien.
De Marzo a la mitad, la golondrina viene y el tordo se va.
En tierra de Medina el que gasta en vino blanco se lo ahorra en medicina.
Todos nacemos llorando y nadie se muere riendo.
El que sabe, sabe y el que no aprende.
Nadie está contento con su suerte.
Viejo que buen vino bebe, tarde muere.
Deja a la gente que está muriendo y acude a la que está pariendo.
A la mañana los montes, y a la tarde las fontes.
Al santo que no me agrada, ni padre nuestro ni nada.
Lentejas, comida de viejas.
Dios le da maíz a quien no tiene gallinas.
Amigo indiscreto, ni es buen amigo ni guarda secreto.
No se hablar, y me mandas predicar.
El loco, por la pena es cuerdo.
No ojos que lloran, sino manos que laboran hacen falta para remediar males.
El flojo trabaja doble.
Dale con que va a llover.
Cielo a lana, si no llueve hoy lloverá mañana.
Encomienda sin renta, a su dueño no sustenta.
De quien mira al suelo, no fíes tu dinero.
Donde pone el ojo, pone la bala.
Dale que le das; que importunando mucho, algo sacarás.
La cama guarda la fama.
Hacerse el sueco.
Con salchichón, siempre es ocasión.
Secreto tan solo es lo que sabemos dos: Dios y yo.
Llámame tío, pero no cuentes con nada mío.
Ya los muertos no son nuestros, ni los vivos buenos amigos.
La envidia acorta la vida.
Cada año, calzones de paño.
Agua, como buey; y el vino, como rey.