Agua, como buey; y el vino, como rey.
Frijoles con coles, pedos a montones.
Cada año, calzones de paño.
Lo nuevo guarda lo viejo.
Es bien hermosa la que es virtuosa.
El cierto amigo, en la cosa incierta se conoce.
Hay que darle tiempo al tiempo.
Hoy no se fía aquí, mañana sí.
Las cosas se parecen a sus dueños.
Bestia alegre, echada pace.
No busques la verdad, solo deja que te abriguen las opiniones.
Lo inútil siempre es caro, aunque cueste barato.
Quien con su navaja se capa, buenos cojones se deja.
El hijo de la cabra, cabrito ha de ser.
Abril, Abrilillo, siempre fuiste pillo.
A Dios se dejan las cosas, cuando no tienen remedio.
Cada puerta va bien en su quicio, y cada uno en su oficio.
Espera que llene la mar, para entrar al canal.
Fui a casa de mi vecina y avergoncéme; volví a la mía y remediéme.
Montado sobre un tigre, difícilmente se puede bajar.
El orgullo puede estar oculto bajo un capa caída.
A chico mal, gran trapo.
Si tienes miedo, a nadie lo reveles.
Ir de capa caída.
Dame pega sin mancha, darte he moza sin tacha.
No tropieza quien no anda.
En Noviembre, mata tus cerdos.
A cada cual mate su ventura, o Dios que le hizo.
El que depende de otro come mal y cena peor.
Si el pimentonero se acerca a tu casa, la nieve baja.
Pan candeal y vino tintillo ponen al hombre gordillo.
Lo que no está firmado, no está amarrado.
Comida que escasea, bien se saborea.
Comer hasta reventar, beber hasta emborracharse, que lo demás es vicio.
La honra que se perdió, tarde o nunca se recobró.
Quién dice la verdad nunca se equivoca.
Muérome de hambre, de frío y de sed: tres males tengo, ¿de Cuál morir?.
Mucho val y poco Cuesta, a mal hablar, buena respuesta.
A quien tengas que dar de cenar, no te importe darle de merendar.
Quémese la casa sin que se vea el humo.
Ora como si todo dependiera de Dios; pero trabaja como si todo dependiera del hombre.
El que siembra tormentas recoge tempestades.
Hace más el que quiere que el que puede.
Una golondrina no hace verano, ni una sola virtud bienaventurado.
Donde las dan las toman y callar es bueno.
Boca que se abre, o tiene sueño o tiene hambre.
Los ricos viven de sus millones y los pobres de sus ilusiones.
Así son los electores, así son los elegidos. Si éstos son malos es porque los primeros son peores
Cuando el cura se va a peces, donde irán los feligreses.
Dos hambrientos a un pan, mal trato le dan.