La mano que da está por encima de la mano que recibe
La ocasión cuando es propicia, tonto es quien la desperdicia.
Aprende a escuchar y sonríe al hablar si quieres agradar.
Ninguno es tan viejo que no pueda vivir un año, ni ninguno se vaya ni se muera; que de idos y muertos nadie se acuerda.
¿Tú liebre, y vas a cazar?.
Ruin es quien por ruin se tiene.
Harto desatina quien a los sesenta años no adivina.
Amigo de mesa y mantel, no fíes de él.
No le quiere mal quien le quita al viejo de cenar.
Del favor nace el ingrato.
Donde lloran esta el muerto.
Siendo tan bellas las flores de loto, solo con el verdor de las hojas resalta su hermosura.
Callar y callemos que todos de barro semos.
La rubia de la panadera, que con el calor del horno se quiere poner morena.
Ver un buey volar, a muchos necios oí afirmar.
Es poco saber, matarse por lo que no se puede obtener.
Enero, soy caballero, según lo encuentro, lo llevo.
¡Periquillo con mando!, ya estoy temblando.
Amigos y mulas fallecen en las duras.
El gato que se quema con la leche, cuando ve la vaca llora.
El que en Abril riega, en Mayo siega.
No tengas como vano el consejo del anciano.
La verdad es a veces amarga de tragar. Pero, como toda buena medicina, hay que tomarla.
Cuando me despierte me llamas.
El que come y canta loco se levanta.
Las mujeres hablamos demasiado, pero no decimos ni la mitad de lo que sabemos.
No las tiene Rodrigo todas consigo.
El que canta y danza se agita y no avanza.
A fuer de Portugal: dos animales sobre un animal.
Crece donde has sido plantado. Empieza a tejer, y Dios te dará el hilo.
Casamiento y gobierno, destino del cielo.
Variante: Ver para creer, y no toda vez.
Al alcornoque no hay palo que le toque, sino la encina, que le quiebra la costilla.
Ortiga me quemó y mastranzo me sanó.
Reinos y dineros no quieren compañeros.
Miraste a la luna pero te caíste en el arroyo.
La mujer que no hace nada, es bien mirada.
Duro como teletubbie en alfombra de velcro.
Vence al enemigo sin manchar la espada.
Comida sin siesta, campana sin badajo.
El padre desvergonzado, hace al hijo mal hablado.
No hay cosa que fin no tenga, a la corta o a la luenga.
En gran aprieto, espera más del vecino que del nieto.
El mejor remedio contra un hombre malo es mucha tierra de por medio.
Consejo es de sabios perdonar injurias y olvidar agravios.
Si tienes un sirviente perezoso, pon la comida delante de él y mándalo a un recado.
Abad de zarzuela, comisteis la olla, pedís la cazuela.
No es pecado ser pendejo, el pecado es no querer dejar de serlo.
Agua vertida, mujer parida.
No vallas por el exterior, eso te podria engañar.