Paloma que vuela . . . a la cazuela.
El vivo se embriaga; y el pendejo paga.
Más vale un hombre apercibido que dos descuidados y no prevenidos.
El que no tiene hijos tiene una pena; el que tiene hijos tiene muchas penas.
Lengua malvada corta más que espada.
Cuando te dieren el anillo, pon el dedillo.
Mande la razón y obedezca la pasión.
Ríete de lo de aquí abajo y manda el mundo al carajo.
El buscador es descubridor.
El que con su desgracia se conforma, su dicha se forma.
Quien carece de amistades, carece de compromisos.
La muerte en la patria es agradable.
Favor ofrecido, compromiso contraído.
No fíes ni porfíes, ni prometas lo incierto por lo cierto.
Acuérdate al atar de que has de desatar.
La liebre que has de matar, cuesta abajo la has de echar.
Alcanza, quien no cansa.
Desbarata hasta un balín.
Tu montón y mi montón, cuanto más separados, mejor.
Oír como quien oye llover.
A raposa durmiente, no le amanece la gallina en el vientre.
Mucho escuchar y poco hablar buena fama te han de dar.
Callar y callemos, que los dos porque callar tenemos.
Quien bien tiene y mal escoge, si sale mal que no se enoje.
Cuando el hombre está de malas, su mujer pare de otro y el hijo se le parece.
Quiere como si hubieras de aborrecer y aborrece como si hubieras de querer.
Perro que ladra no muerde. (Mientras ladra)
Quien no se aventura, no cruza la mar.
Atiende más a la mirada del sabio que al discurso del necio.
La mujer en casa y con la pata quebrada.
El Rey es poco para su porquero.
La posteridad solo te pertenece cuando tus nietos juegan en tu puerta.
¿Por qué usar veneno si puedes matar con miel?
Necios y porfiados, hacen ricos a letrados.
A la luna, el lobo al asno espulga.
Oración de ciegos, mal rezada y peor pagada.
Ten una sola mente y una sola fe, entonces podrás conquistar a tus enemigos y vivir una vida larga y feliz
Las bridas para la lengua son siempre necesarias.
En los tiempos cuaresmales, los ponientes, vendavales.
Está más entristecido, que mico recién cogido.
A lo que puedas solo no esperes a otro.
Cartas de ausentes, cédulas son de vida.
Moza, sabe estotro: que de la perdiz el pecho y del conejo el lomo.
Un estómago hambriento no tiene ningún oído.
Bebe y come con tu amigo, pero no trates con él de negocios.
Gato, rey y mujer, no saben agradecer.
El doctor, a los malos desespera y a los buenos consuela.
La mujer sabía edifica su casa; más la necia con sus manos la derriba.
Fíngete en gran peligro y sabrás si tienes amigos.
Su ladrido es peor que un mordisco