¿Qué es la lengua en la boca del virtuoso? Es la llave que abre un tesoro.
Quién escucha la voz del anciano es como un árbol fuerte; quién tapa los oidos es como una rama al viento.
Oye, ve y calla, y vivirás vida holgada.
Virgo y mocedad no vuelven nunca cuando se van.
Roban un cordero o dos, y dan los pies por amor a Dios.
Dar palos de ciego.
Hacer la del capitán Araya; embarcar a los demás y quedarse en la playa.
Reniego del amigo que cubre con las alas y muerde con el pico.
Como la gata Flora; que cuando se la meten ríe y cuando se la sacan llora.
El que lo tiene, lo gasta, y si no, se lame el asta.
Gallina ponedora y mujer silenciosa, valen cualquier cosa.
Quien con mocos va a la guerra con mocos vuelve de ella.
Vísteme despacio que estoy de afán.
El que buen Norte tiene, seguro va y seguro viene.
Callemos, que el sordo escucha.
El que en Agosto duerme, velará en Septiembre.
No gozar para no sufrir, es la regla del buen vivir.
El que tiene boca se equivoca y quien tiene nariz lo vuelve a repetir.
El paso de la vida, no es atravesar una llanura.
Aquellos son ricos, que tienen amigos.
Enero caliente, el diablo trae en el vientre.
El tiempo es oro, la salud tesoro.
Con tontos, ni a coger hongos.
Quien trabaja por sí mismo trabaja por tres
Barre la nuera, lo que ve la suegra.
Los mejores compañeros en las horas desocupadas son los buenos libros.
Quien siembra favores, cosecha rencores.
Febrerillo el loco, que sacó a su padre al sol, y lo aporreó.
Cuando soplan vientos de cambio, algunos constryen muros, otros molinos.
De cuentos suele irse a chismes.
No hará casa con azulejos, quien en cazar gasta su tiempo.
El que miente es adorado, el que dice la verdad, ahorcado.
Los muros ensordecidos, a veces tienen oídos.
Mal lo aliña quien en sus tiempos no labró la viña.
Más vale el humo de mi casa que el fuego de la ajena.
El bien y el mal andan revueltos en un costal.
Contra lo malo aprendido, el remedio es el olvido.
Aceitunas: una oro, dos plata, la tercera mata.
A cama pequeña, échate en medio.
Abriles y condes, los más traidores.
Al hombre y al caballo, no apurallo.
La sonrisa cuesta menos que la electricidad y da más luz.
Por dinero baila el perro y por pan si se lo dan, y no por el son que toca el ciego.
Con dinero baila el perro, y con un poco más hasta el dueño.
Vive de ilusiones el tonto de los cojones.
A quien mal canta, bien le suena.
El caballo conoce por la brida al que lo guía.
Cuando te dieren el anillo, pon el dedillo.
Busca pan para Mayo y leña para Abril y échate a dormir.
Paloma que vuela . . . a la cazuela.