La mujer sabía edifica su casa; más la necia con sus manos la derriba.
Cuando tengas un convidado, añade algo a lo acostumbrado.
Trabajo empezado está medio hecho
Mal acabará quien pretenda adentrarse en el futuro, ignorando lo que sucedió en el pasado, porque entonces no vivirá el presente.
Los hijos de mis hijas, mis nietos son. Los de mis hijos, sábelo Dios.
El doctor, a los malos desespera y a los buenos consuela.
Después de comer, ni vino, ni mujer.
Más fea que un carro por debajo.
No digas cuatro hasta que no lo tengas en el saco
La prueba de amistad más difícil es mostrar al amigo sus defectos
Más pica espuela de celos que de aceros.
Hiérese el cuerdo, porque no se ahorque el necio.
Los yerros del médico encubre la tierra; los del rico la hacienda.
En casa del músico, todos saben cantar.
En marrano y en mujer, más vale acertar que escoger.
No des consejo a quien no te lo pide.
Es mejor volverse atrás que perderse en el camino.
No pases la noche temiendo el mañana. ¿Cómo es el día siguiente? El hombre no sabe como es el día siguiente.
¡Ay de la casa donde no se hila!.
Cuando sea monja te regalaré un higo, dijo un amigo a otro amigo.
Los tontos, si callan, lo parecen menos.
Hay que leerle la cartilla.
Quien en tiempo huye en tiempo acude.
Dañada una pera, dañadas sus compañeras.
Si no sabes quien eres menos vas a saber a dónde vas.
Si dios no perdonase, su paraíso estaría vacío.
El que tiene hijos vive como un perro y muere como un hombre; y el que no los tiene, vive como un hombre y muere como un perro.
Reniego de casa que a zapato nuevo dicen buena prohaga.
A veces se llora de alegría.
A las andadas volví, pronto me arrepentí.
De buenas intenciones, está empedrado el infierno.
Al que teniendo cama duerme en el suelo, no hay que tenerle duelo.
Ávila, santos y cantos.
Abájanse los adarves y álzanse los muladares.
Hombre chiquitín, bailarín y mentirosín.
Aunque esté justificada, la felicidad siempre es un privilegio
Adelante con los faroles.
Ave por ave, el carnero si volare.
Zamarra vieja, más calienta que una nueva.
El muerto a la sepultura y el vivo a la travesura.
A quien nada quiere, todo le sobra.
Nadie fue escaso para quien bien quiso.
Casa mía, casa mía, por pequeña que tú seas me parece una abadía.
A canto de sirenas oídos de pescadores.
Al ausente y el muerto, ni injuria ni tormento.
Cuando Noviembre acaba ya el invierno empieza.
Burro suelto del amo se ríe.
Buen vino tras buen caldo, no tengo bastante boca para alabarlo.
El dar es honor; el pedir, dolor.
De familia y trastos viejos, pocos y lejos.