Cuando en el cielo oscuro hay ventanas, de llover no hay ganas.
Pasado el tranco, olvidado el santo.
Para el verano te espero, pollo tomatero.
Caballo que alcanza, pasar querría.
Cuando canta el cuco, una hora llueve y otra hace enjuto.
Empréñate del aire, compañero, y parirás viento.
Del viejo, el consejo; de la vieja, la conseja.
Donde bien me va, allí mi patria está.
La reputación dura más que la vida.
A la prima se le arrima y a la hermana con más ganas.
El perfume bueno siempre viene en potes pequeños.
Para librar a vuestros hijos de esos vicios y calamidades haced que desde niños se den a la virtud y trabajos.
La esperanza es como el azúcar en el té. Aunque es muy poca, todo lo endulza.
Cuando en Diciembre veas nevar, ensancha el granero y el pajar.
A mi prójimo quiero pero a mí el primero.
Triste de la casa donde la gallina canta y el gallo calla.
Más vale sardina en plato, que una sirena en retrato.
No hay que confundir lechuza con tero, porque una es bataraz y el otro picaso overo.
A la sombra del gitano, medra el villano.
Quien briega y se esmera, al fin se supera.
Da un dátil al pobre y disfrutarás de su verdadero sabor
La fortuna, a los necios ama y a los sabios desama.
Vanidad humana, pompa vana: humo hoy y polvo mañana.
Se debe desconfiar de un mal libro como de una seroiente, que temprano o tarde da muerte a los que se distraen en ella.
En un momento, al fin del mundo te lleva el pensamiento.
Cuando un tonto coge una verea, ni la verea deja al tonto ni el tonto deja la verea.
Nadar, nadar, y a la orilla ahogar.
A la mujer y a la mula, vara dura.
Mal se conciertan dos pobres en una puerta.
A la mujer bailar y al burro rebuznar, el diablo no les debió enseñar.
Si haces planes para un año, siembra arroz. Si los haces para dos lustros, planta árboles. Si los haces para toda la vida, educa a una persona.
Mejor es deuda vieja que pecado nuevo.
Chaqueteros y ramplones, en cada pueblo, montones.
Cada dueño tiene su sueño.
No por ponerse a rezar, deja el cielo de tronar.
El diez de Abril, al cuco verás venir.
Cada cual cuenta de la feria como le va en ella.
No hay mal que por bien no venga.
El mal encantador con la mano ajena saca la culebra.
Si al anochecer relampaguea, buen día campea.
De puta vieja y de tabernero nuevo, guárdenos Dios.
Perro, caballo y mujer, tener bueno o no tener.
Internarse en una montaña infestada de tigres, a sabiendas de que los hay.
No juzgues a tu amigo sin haberte puesto antes en su lugar
Lo que se pierde a la salida del sol se recupera a su puesta.
La suerte del gavilán, no es la misma del garrapatero.
De once veces que hagas bien, te arrepentirás diez.
El que te enseña por un día es tu padre por toda la vida.
Si el dinero no es tu sirviente, será tu amo.
A mi, mis timbres.