Mala noche y parir hija.
No dejes que tus recuerdos pesen más que tus esperanzas.
Tres cosas matan al hombre: soles, cenas y penas.
El que no puede tañer arpa, tañe flauta.
Todas las cosas tienen un fin, excepto las salchichas, que tienen dos.
Al santo que no me agrada, ni padre nuestro ni nada.
El vino hace buena sangre
Esta es la opinión del cuco, pájaro que nunca anida, pone el huevo en nido ajeno y otro pájaro lo cría.
Derramar vino, buen desatino; derramar sal, mala señal.
Quien baila, de boda en boda se anda.
A caballo que se empaca, dale estaca.
El que ríe el último, ríe mejor.
A barba muerta, obligación cubierta.
Arte para lograr es el dulce hablar.
Ninguno es tan viejo que no pueda vivir un año, ni ninguno se vaya ni se muera; que de idos y muertos nadie se acuerda.
Pajarico que escucha el reclamo, escucha su daño.
Maldigo el diente que come la simiente.
Que quieres que de el encino sino bellotas.
¿Qué tal que las vacas volaran?.
Las palabras mueven, los ejemplos arrastran.
Aborrecer tras haber querido, mil veces ha sucedido y mil más sucederá.
Mal ajeno, no cura mi duelo.
Amor de puta y vino de frasco, a la noche gustosos y a la mañana dan asco.
Quien en una piedra dos veces tropieza, justo es que se rompa la cabeza.
La liebre a la carrera y la mujer a la espera.
A la gallina y a la mujer, le sobran nidos donde poner.
Amor con hambre, no dura.
Olvidar una deuda no la paga.
Fruta de huerta ajena, es sobre todas buena.
Buena demanda o mala demanda, el escribano es mi banda.
Quien da lo que tiene, a pedir se queda.
Si las vides lloran debemos beber sus lágrimas.
Al que madruga, le da sueño más temprano.
Cuando en Diciembre veas nevar, ensancha el granero y el pajar.
La carne triste, no la quiere ni Cristo
Cada cual sabe lo que carga su costal.
Cuando el tabernero vende la bota, o sabe a la pez o esta rota.
A quién le dan pan, que llore.
Alegría amagada, candela apagada.
Vive de ilusiones el tonto de los cojones.
Zorra dormilona, su cara lo pregona.
El mal que a muchos azota, consuelo es para el idiota.
Es tarde cerrar la puerta del establo después que los caballos se han desbocado.
El matrimonio está como un cacahuete, hay que romper la cáscara para ver lo que hay dentro.
De tarde madrugar y tarde casar, arrepentirte has.
Tantos trabajos y a la vejez andrajos.
Para las salchicas demasiado largas, el remedio es sencillo.
Acabar como el Rosario de la Aurora.
Oir a todos, creer a pocos.
La vejez empieza cuando los recuerdos pesan más que las esperanzas.