Una palabra al oído se oye de lejos.
A nuevos hechos, nuevos consejos.
Conejo, perdiz o pato, venga al plato.
De Cantimpalos, no hay chorizos malos.
Hablar por los codos, aburrir a todos.
Lo que no acaece en un año, acaece en un rato.
Reniego del amigo, que se come solo lo suyo y lo mío conmigo.
El destino baraja, nosotros jugamos.
Las prendas de ropa son alas.
Fragilidad tu nombre es mujer.
El borracho fino, después del dulce, vino.
Bebe vino manchego y te pondrá como nuevo.
No es posible defenderse del aburrimiento
El hombre que no sabe sonreír no debe abrir la tienda.
En el ánimo moran continuamente la felicidad y la infelicidad. De vez en cuando salen a dar un paseo
Por tu ley, y por tu rey, y por tu grey, y por lo tuyo morirás.
Campo florido, campo perdido.
A caballo corredor y hombre reñidor poco le dura el honor.
A quien viene por donde no debiera venir, no viene a lo que dice.
A la luna, el lobo al asno espulga.
¿Adónde vas, mal?. Adonde hay más.
La mula con mataduras, de lejos ve venir las urracas.
Los falsos amigos y las deudas, siempre llegan sonriendo.
Dime con quién andas y te diré quién eres.
Contigo duerme y contigo come quien te los pone.
Haga lo que yo mando, no lo que yo hago.
Cuando tu ibas, yo venia.
Quien en presencia te teme, en ausencia te perjudica
A dinero en calderilla, poca y mala musiquilla.
Da consejos a todos, pero no seas fiador de nadie.
Donde no hay muerte, no hay mala suerte.
Del mismo santo, siempre oirás los mismos milagros.
El amor y el buñuelo han de comerse en caliente.
Cuando la desgracia se asoma a la ventana, los amigos no se acercan a mirar.
No hay nada peor que un maricon resentido.
Casa sin gobierno, disgusto eterno.
El sabio puede sentarse en un hormiguero, pero solo el necio se queda sentado en él.
Dinero de suegro, dinero de pleito.
A quien no quiere caldo, tres tazas y la última rebosando.
Dos capitanes hunden la nave.
El que come y canta, pronto se atraganta.
Tan cabrón se es con un cuerno como con dos.
Cuanto más cerca estamos sentados, más regañamos.
Con salchichón, siempre es ocasión.
Demasiada amistad genera enfados
Sal derramada, quimera armada.
Ten el valor de la astucia que frena la cólera y espera el momento propio para desencadenarla
Quien duerme diez horas, a la vejez llora.
Más vale un hoy que diez mañanas.
Es posible soportar el arroz y el té frios, pero la mirada y las palabras frías son insoportables.