No tengan miedo que yo estoy temblando.
La casa es necesaria, para el rico y para el paria.
Del mirar nace el desear.
Mentir y comer pescado, requieren mucho cuidado.
Antes de tener la fuerza, tienes que tener la leyenda de la fuerza.
Lleva más cisco que carbón.
El que en verano no trilla, en invierno no come.
Cuanto más escarba la gallina, más tierra se echa encima.
Unos por el culo estercolan, y otros por la boca.
El agraviado, nunca desmemoriado.
Todo tiempo pasado fue mejor.
A un clavo ardiendo se agarra el que se está hundiendo.
Del tronco caído todos hacen leña.
Hacer algo muy en los cinco casos.
Para cura de mis males, me vinieron más pesares.
Vísteme despacio que tengo prisa.
Jactancia es mala del sambenito hacer gala.
Los hombres son como los caracoles que con el buen tiemposalen de la concha y con el malo se esconden en ella
En seco o en mojado, por San Lucas ten sembrado.
El que se casa con vieja, fea y sin dote, es tonto de capirote.
Fraile que fue soldado, sale más acertado.
La mosca es pequeña, pero es bastante grande para hacer uno enfermo.
A mejor cazador se le va la paloma.
El perro de buena raza hasta la muerte caza.
Los hombres y el buen licor, más añejitos mejor.
El que fue cocinero antes que fraile, lo que pasa en la cocina bien lo sabe.
Buena es la linde entre hermanos.
Caballo corredor, pronto se cansa.
Un vasillo de vino, al segundo le abre camino.
Quien llega tarde a la fiesta, no logra cena ni orquesta.
Cabrito, ganso y lechón, de la mano al asador.
La familia está como el bosque, si usted está fuera de él solo ve su densidad, si usted está dentro ve que cada árbol tiene su propia posición.
¡Este no es mi Juan, que me lo han cambiao, aquél tenía pelo y este está pelao!.
El que vale, vale, y el que no a la Marina.
El sastre engaña al parroquiano, y bien vestido el parroquiano, a la mitad del género humano.
Cuando no hay calor en el nido, lo busca afuera el marido.
Amigo de mesa y mantel, no fíes de él.
El trabajo es la ley y a todos agita.
Esta todo dicho pero no hay nada hecho.
Bonito era el diablo cuando niño.
Cuando hay para carne, es vigilia.
Ni de mujer de otro, ni coces de potro.
Cuando fueres a la boda, deja puesta tu olla.
Ocioso y lagarto, no mueren de infarto.
A la mujer casada, el marido le basta.
Debajo de la manta, tanto vale la negra como la blanca.
Saber si pisa culebra o si pisa bejuco.
Cuando fueres por el camino no digas mal de tu enemigo.
El viento y la marea no esperan a nadie.
Por mucho madrugar, aparecen las ojeras.