Ni vive, ni deja vivir.
La mentira dura hasta que la verdad florece.
Al que bien come y mejor bebe, la muerte no se le atreve.
Anda el hombre a trote por ganar su capote.
El agua corriente no se corrompe y a los goznes de la puerta no los carcomen los gusanos.
Es gusano de la misma guayaba.
Asno con hambre, cardos come.
Olla chica hace la bolsa grande.
En Abril sale la espiga del cascabil.
Todos nacemos llorando y nadie se muere riendo.
Nada se puede esperar de quien no tiene hogar.
Hablando se entiende la gente.
El fruto prohibido es el más apetecible.
Mujer que al andar culea, bien se yo lo que desexa.
Una desgracia, a cualquiera le pasa.
El tiempo y la marea, ni se paran ni esperan.
Es en lo más estrecho del desfiladero donde comienza el valle.
Juntarse el hambre con las ganas de comer.
El que tenga rabo de paja, no se arrime a la candela.
El que regala bien vende, si el que recibe lo entiende.
Al que quiera saber, mentiras a él.
Si mucho las pintas y regalas, de buenas hijas, harás malas.
La mujer hermosa, o loca o presuntuosa.
No hay medicina para el miedo.
Perro, caballo y mujer, tener bueno o no tener.
Por unas saludes, no te desnudes.
El que mucho come, poco adelgaza.
Vergüenza y virginidad, cuando se pierden, para la eternidad.
Deja de mirar la puerta que se cerró, pues nunca encontrarás la que se ha abierto frente a ti.
Burro apeado no salta vallado.
No hay guerra más hiriente que entre hermanos y parientes.
Quien de verde se viste bonita se cree.
A la buena casada, solo su marido le agrada.
Para el gusto se hicieron los colores.
El zapato malo malo, más vale en el pie que no en la mano.
Cuanto más primo, más me arrimo.
Es peor la envidia del amigo que el odio del enemigo.
Bueno está lo bueno.
Te casaste, te entera.
Buen Dios, guárdame de los malos amigos y yo me guardaré de los enemigos
En alquimia y en casar gran ventura es acertar.
A quien el vino no plazca, Dios le quite el pan.
No colocar todos los huevos en la misma canasta.
Para el que quiere, siempre hay trabajo.
Dale, si le das, que me llamen en casa.
Caerá el azuela, y meterá a Garcigüela.
A los enfermos los sanos buenos consejos les damos.
Dicen que casar casar, yo también me casaría si la vida de casados fuera como el primer día.
Quizás nunca escucharas las cosas que quieres oir de la persona que quisieras que las dijera, pero no seas tan sordo para no oirlas de la persona que te las dice desde su corazon.
Largo el pelo, corto el seso. Por las mujeres va eso.