El que mata el marrano temprano, pasa buen invierno pero mal verano.
Con firme voluntad se llega al triunfo.
Cabra por viña, cual la madre tan hija.
Al que nunca bebe vino no le fíes ni un comino.
Ni el caballero buen consejo, ni el letrado buen encuentro.
Por el pico, muere el grande y el chico.
El más cristiano se alegra, si se le muere la suegra.
El agua para los peces; para los hombres, vino a montones.
Ay del que muere, que el vivo enseguida se apaña con lo que puede.
El idiota grita, el inteligente opina y el sabio calla.
Por la sotana del vicario sube la moza al campanario.
Buena memoria es la escritura, pues para siempre dura.
Al que es fraile, todos le parecen del mismo aire.
¡No perdió su mano Ernesto, pero las lleva en un cesto!.
Darás con la cabeza en un pesebre.
Salud, dinero y buen vino, e irme a la gloria de camino.
Vino tinto con la vaca, y blanco con espinaca.
No hay viudita sin duelo, ni triste in consuelo.
El lo que se pierde, se aprende.
El mejor maestro se sienta en tu silla.
Debajo de una manta, ni la fea te espanta.
Muerte deseada, vida prolongada.
El que esta abajo no tiene miedo de caer.
De viña bien estiercolada a vendimia redoblada.
Están más concentraos que un jugo de china.
Del cuerdo al loco, media muy poco.
Por Santa Ana no hay borrica mala y por Santiago no hay mal caballo.
Si el fríjol está maduro, el pedo ya está seguro.
Salamanca, a unos sana y a otros manca y a todos deja sin blanca.
Favores: quien menos los merece, menos lo agradece.
Aún queda el rabo por desollar.
Suele ser disparate levantar la liebre para que otro la mate.
Para cerdos, buenas son bellotas.
Del mal pagador, siquiera en pajas.
Estáse la vieja muriendo y está aprendiendo.
No juzgues a tu amigo sin haberte puesto antes en su lugar
La ocasión asirla por el guedejón.
Anda, mozo, anda, de Burgos a Aranda; que de Aranda a Extremadura, yo te llevaré en mi mula.
En Febrero busca la sombra el perro.
A fuer del Potro, un maravedí da otro.
Casa sin gobierno, semejanza del infierno.
Ara bien y cogerás trigo.
Tesoro y pecado nunca están bien enterrados.
Favor retenido, no debe ser agradecido.
El remedio más noble contra las injurias es el olvido.
Al guardar el trigo, no quiero parientes ni amigos.
Arca abierta al ladrón espera.
Si el liso viera y la víbora oyera no habría hombre que al campo saliera.
Secreto entre mujeres, secreto no eres.
Mas dichoso es mendigo sano, que rey enfermo.