Llevar y traer, de todo ha de haber.
La boca rige la tierra, pero el mar lo rige la mano.
Mal ojo le veo al tuerto.
Jugador de mingo, pagador de mesas de domingo a domingo.
El malo siempre piensa engaño.
El vino como el rey, y el agua como el buey.
Ijurra, ¡no hay que apurar la burra!.
Nadie perdona que le hagan un favor.
Después de la victoria, aprieta el casco.
Casa compuesta, caja en la puerta.
Con quien te vi te comparé.
Para poca salud, las cuatro velas y el ataúd.
Vamos a ver dijo el ciego.
Entre mil consideraciones de un tonto, debe haber una aceptable.
¿saldrá humo de una chimenea apagada?.
El que quiere moño bonito, tiene que aguantar jalones.
No hay día tan lueñe que presto no este presente.
Es agua derramada.
Con el engañador, se tú mentidor.
Puerco no se rasca en javilla.
La verguenza es último que se piedre.
La calabaza se dice que es buena una sola vez.
Aseada aunque sea jorobada.
Cada casa es un caso.
Para San Matías se igualan las noches con los días.
Para quien roba un reino, la gloria; para quien roba un burro, la horca.
Las cosas se parecen a sus dueños.
El dar es honor; el pedir, dolor.
Una vez se nace, una vez se muere y una vez se quiere.
El cura, cuando muere un rico, mata un buen cochino.
A quien has de acallar, has de halagar.
El fraile predicaba que no debía hurtar y él tenía en el cepillo el ánsar.
Más corre un galgo que un podenco.
Chiquito, hasta el asno es bonito.
Palabras señaladas no quieren testigos.
Mal haya la pájara que en su nido caga.
Una palabra bondadosa puede calentar tres meses de invierno.
Yo me morí, y que cosas vi.
Por amor a la rosa se soportan las espinas
Deudas tienes y haces más, si no mientes, mentirás.
A quien dices el secreto das tu libertad.
Te has puesto como un choto con dos madres.
Escucha el sonido del río y obtendrás una trucha.
Quémese la casa sin que se vea el humo.
No renunciar a sus esperanzas hasta llegar al río Huanghe.
Después del conejo ido, pedradas al matorral.
Maldición de puta vieja no va al cielo.
El caballo del judío, harto de agua y bien corrido.
A menudo una pequeña chispa logra encender un gran fuego.
Ningún burro tropieza dos veces en la misma piedra.