Ocasión y naipes, a todos hacen iguales.
Por donde pasa moja.
Barco sin cubierta, sepultura abierta.
La mujer y el Diablo siempre tienen que hacer algo.
Yantar tarde y cenar cedo, sacan la merienda de en medio.
Cantad al asno y soltará viento.
Por Septiembre, quien tenga trigo que siembre.
El corazón de un niño: espera lo que desea.
Un ten con ten para todo está bien.
Agua y sol, tiempo de caracol.
El miedo no anda en burro.
Sopas en sartén, son de puerca y saben bien.
Ladra de noche para economizar perro.
Cuando me dan lo que quiero, tengo un genio como un cordero.
Barre la nuera, lo que ve la suegra.
Culo veo, culo quiero.
Cuando todo está perdido, aún queda la esperanza.
Siete le daban al tocho, y el quería ocho.
Abril siempre vil; al principio, al medio y al fin.
Al mal panadero hasta la harina le sale negra.
Ciertos maridos existen porque ciertas mujeres no han querido quedarse solteras
Niños Los de pequeños, que no hay castigo después para ellos.
Si a estribor gaviotas ves, la otra banda babor es.
Solo se consume el que no ama, pero quien ama da hasta los huesos a los demás
Hay gente tan lista que se pierde de vista.
Llora tus penas y deja las ajenas.
Calentar el horno para que cueza otro, es de hombre bobo.
Quien a comer de gorra se mete, come por siete.
De lo que pensé para mí, a nadie cuenta di.
El regalo del mal hombre no trae consigo nada bueno.
El perezoso siempre es menesteroso.
El inferior paga las culpas del superior.
Con razón decía Serafín, que el trabajo no tiene fin.
El que para pobre está apuntao, igual le da estar de pie que sentao.
Por bien o por mal no te quites el sayo hasta San Juan.
En la paz se cuelga a los ladrones; en la guerra se les honra.
Llover sobre mojado, mil veces ha pasado.
Oveja cornuda y vaca barriguda, no la trueques por ninguna.
Confesión hecha, penitencia espera.
Cuídate del amigo al que has ofendido
Jugador de mingo, pagador de mesas de domingo a domingo.
No hay caldo que no se enfríe.
Muchos vi morir de hart y Ninguno de flat.
A quien has acallado no le hagas llorar.
Al amigo que en apuro está, no mañana, sino ya.
Que los pájaros de la preocupación y la inquietud vuelen sobre tu cabeza no lo puedes evitar; pero que aniden en tu pelo si lo puedes prevenir.
Quien a su tiempo descansa, rinde el doble y no se cansa.
Una alegría compartida se transforma en doble alegría; una pena compartida, en media pena.
Llevar y traer, de todo ha de haber.
Mal ojo le veo al tuerto.