Siempre habla un cojo cuando hay que correr.
No es ni chicha ni limonada.
En la curtiembre todos los bueyes son vacas.
Llevar más palos que el burro de un yesero.
¿Chocolate con tomate?, ¡qué disparate!.
En el sendero nuevo, camina lentamente.
Manantiales de salud son la higiene y la virtud.
El que sabe sabe, y el que no sabe es gerente.
Parto malo, e hija en cabo.
Una pequeña piedra es a veces suficiente para volcar un gran carro
El matrimonio es como el flamboyán, empieza con flores y termina con vainas.
Si quieres buenos nabos, por Julio has de sembrarlos.
Que cada cual espante sus pulgas.
Cuando una puerta se cierra, otra suele abrir la fortuna.
Levántate con el cordero y acuéstate con la calandria, y vivirás vida larga.
Más que mil palabras inútiles, vale una sola que otorgue paz.
En casa del ruin, la mujer es alguacil.
El buen vino añejo hace al hombre niño y remoza al viejo.
Amor, opinión y fortuna corren la tuna.
No desprecies a quien poco es, que algún días mucho podrá ser.
Es de sabios, cambiar de opinión.
Como soy gallego, ni pago ni niego.
El tiempo es como una flecha que vuela.
A buenas horas, mangas verdes
Buen hondero el que mete dos piedras por un mismo agujero.
La mujer en la cocina es una mina.
Tal para cual, para tal culo, tal pañal.
Mala hasta vieja la zangarilleja.
Nunca digas nunca: de este agua no beberé.
El que va a la bodega y no bebe, buena vez se pierde.
Lo que se hace aquí, se paga aquí.
Quien mocos envía, babas espera.
El hombre honra al amigo con afecto, responde a regalo con regalo. A risa responde con risa y al truco con trampa.
Alcalá de Henares, donde tres cosas son dos pares.
La mujer del ciego, ¿para quién se afeita?.
Agua de por San Juan, quita vino y no da pan.
La sal y los consejos solo se dan a quien los pide
Obispos y Abriles, los más son ruines.
Huye del que te alaba, sufre al que te injuria
En casa pobre no hay mujer buena.
El gato maullador, nunca buen cazador.
Cosa buena es arrepentirse, pero mejor cosa aún es no exponerse a ello.
Boca que bosteza, estómago que hambrea.
El ignorante y el ciego caminan a tiento.
Jamás digas: nunca jamás.
Estudiando lo pasado, se aprende lo nuevo.
No hay caballo, por bueno que sea, que no tropiece algún día.
A la vasija nueva dura el resabio de lo que se echó en ella.
Donde manda el perro, se ata al amo.
Casa no hará, quien hijos no ha.