El pan comido, hace al que lo da amigo.
Mira hacia el sol, pero no des la espalda a la tormenta.
La mujer holgazana, solo el sábado se afana.
De quien mira al suelo, no fíes tu dinero.
Eso es regar fuera del tiesto.
La que luce entre las ollas no luce entre las otras.
El pez fresco, frito y frío, y tras él, vino.
Músico pagado, contento pero desafinado.
Las palabras vuelan, los escritos se conservan.
Es gran bobada poner cebo al ave cazada.
El que hace trampas jugando, al infierno se va caminando.
El amor, la picardía y la necesidad hacen buenos oradores.
No hagas bien por el concejo, ni compres burro viejo.
Al tahúr nunca le falta qué jugar ni al putañero qué gastar.
El caballo que mucho anda, nunca falta quien le bata.
El buen vino resucita al peregrino.
Tronar como un arpa vieja.
De puta a puta, taconazo.
No duerma tranquilo quien debe; que no hay plazo que no llegue.
Garbanzos y judías, hacen buena compañía.
Gran deudo tiene corazones que bien se quieren.
El vino es la teta del viejo.
Las palabras son las hojas, los actos son los frutos.
Irse con la soga entre los cachos.
Cuando tengas un convidado, añade algo a lo acostumbrado.
El más eficaz remedio, contra el guache: guache y medio.
Voluntad tiene a los tronchos quien abraza al hortelano.
Yerro es tomar oficio ajeno y dejar el propio.
El que no te ama, burlando te difama.
Burla pesada, en veras acaba.
Hasta la raíz más pequeña encuentra su leñador.
Ocasión que se va, quien sabe si volverá.
Valientes por el diente, conozco yo más de veinte.
El que por su gusto muere ni camposanto merece.
Si un hombre tiene hambre no le des un pez, enséñale a pescar.
Para el avaro, todo es caro.
Un ojo al gato y otro al garabato.
En la cuesta de enero, sin dinero me quedo.
A galgo mojado, liebre enjuta.
El que adelante no mira, atrás se queda.
Con afán ganarás pan.
La casa del escudero, ventaja lleva del caballero.
Caballo que a treinta pasos ve una yegua y no relincha es que está malo o le aprieta la cincha.
Se conoce la cara de una persona, pero no su corazón.
Cuando uno está de malas, hasta los perros le ladran.
Si un arco iris dura un cuarto de hora, ya no se mira más.
Huir por vileza es vergüenza, evitar un peligro es prudencia.
Las ofensas se escriben en el mármol, los beneficios sobre la arena.
Perro que come huevos, ni quemandole el hocico.
Desde que se inventaron las excusas, se acabaron los pretextos.