Plata en mano, culo en tierra.
Higos y nueces no se comen juntos todas las veces.
Que sabe de amores, el que nunca se ha casado.
Cuando uno está de malas, hasta los perros le ladran.
Date buena vida, temerás más la caída.
Deja que tu ira se ponga con el sol y asegúrate que no vuelve a amanecer la mañana siguiente.
Nadie, nadie se conmueve, por la sed con que otro bebe.
Quien con lobos anda a aullar se enseña.
Gozo anticipado, gozo malogrado.
Al rico, los amigos le son enemigos.
Más vale que los dientes no riñan con la lengua.
La mala suerte es pelota, que pega pero rebota.
Gallina vieja da buen caldo.
Hablar poco y mal, es mucho hablar.
No pica la abeja a quien en paz la deja.
En arca de avariento, el diablo yace dentro.
Cada cual quiere las cosas a la medida de sus narices.
Más vale acostarse sin cena que levantarse con deuda.
No desprecies el consejo de los sabios y los viejos.
Un señor sí y un señor no, son dos señores.
Repara en la casa ajena, y hallarás chica tu pena.
Bien vengas, mal, si vienes solo.
La flor no se conserva roja cien días.
El que habla de más, cansa; y el que habla de menos, aburre.
Si la moza es tosca, bien ve ella la mosca.
Lo de balde es caro.
No es ni chicha ni limonada.
La fortuna es madrina de los necios.
De gran corazón; el sufrir y de gran seso, el oír.
¿Qué necesidad hay de dar los cuartos al pregonero?.
Paciencia piojo que la noche es larga.
Dios nos libre del día de las alabanzas.
Cuando los hombres son amigos el agua que beben es dulce
Pensar no es saber, y más en tiempo de vendimias.
Por la víspera se conocen las fiestas.
La virtud en sí es un premio
Volverse la albarda a la barriga.
Quien dinero tiene, come barato y sabio parece.
Compra de quién heredó, que barato te lo dará, pues regalado lo recibió.
Quien tiene boca se equivoca pero el que tiene seso, no dice eso.
Quien no se arriesga, no pasa la mar.
Caja que tuvo alcanfor, quédale el olor.
El matrimonio es como el flamboyán, empieza con flores y termina con vainas.
Si un desgraciado sube a una montaña, las piedras le caen encima, incluso de abajo hacia arriba
El necio no escarmienta sino en su cabeza.
Piensa la araña que todos son de su maña.
Tal es la suerte de todo libro prestado: que es perdido a veces y siempre estropeado.
No desees a la mujer del prójimo...date el gusto.
En el sendero nuevo, camina lentamente.
A quien teme preguntar, le avergüenza aprender.