Las calabazas vacías hacen más ruido.
Hay mejores peces en el mar de los que se hayan podido pescar hasta ahora.
Para el olvido, el ausente no es más que un muerto viviente.
Más vale que digan: aquí corrió y no aquí murió.
Cuando estés entre tontos, hazte el tonto.
Amigo que no da, y navaja que no corta, si se pierden poco importa.
No porque ladran los perros dejan de pasar caravanas.
La cultura es como el azúcar; aunque haya poca da dulzor.
El que de amarillo se viste a su hermosura se atiene.
Reniego del árbol que a palos ha de dar su fruto.
Lo que para unos es triaca, para otros es caca.
Carne que se lleva el gato, no vuelve al plato.
En casa limpia los ángeles bailan de gusto.
Lo que tiene la fea, la bonita lo desea!
Cuando dios da pan duro, da dientes fuertes.
En donde menos se espera, sale el conejo en carrera.
Donde no hay regla se pone ella.
La presa que robó el gato, no vuelve jamás al plato.
Solterón y cuarentón, ¡que suerte tienes ladrón!
De corsario a corsario, no se pierden sino los barriles.
De cien en cien años, vuelve el río por sus andamios.
Yo como tu y tu como yo, el diablo nos junto.
Pan y vino es media vida, la candela la otra media.
De desgraciados está el mundo lleno.
Hijo mimado, hijo malcriado.
La peseta, la vela y el entierro por donde quiera.
Hable el sabio y escuche el discreto.
Las felicidades que gustan no duran demasiado
Codicia mala, el saco rompe.
La alegría intensa es cosa seria
Regalos, regalos, ¡a cuántos buenos hicisteis malos!.
Las desgracias no vienen solas.
Casado delgado y fraile tripón, ambos cumplen su obligación.
El corazón jamás habla, pero hay que escucharlo para entender.
La noche para pensar, el día para obrar.
Cuando el dedo señala la luna, el bobo mira el dedo.
La experiencia de los viejos, no se hizo a puros consejos.
Ventana abierta, pajaro que vuela.
El burro adelante y la carga atrás.
A "ayer" lo conocí, pero a "mañana" nunca lo vi.
Quien la gana sufre, quien lo encuentra goza.
Bien vengáis, con tal que algo traigáis; y mal, si algo os queréis llevar.
La mujer tiene que arreglarse, la joven para agradar y la vieja para no espantar.
De abundancia del corazón, habla la lengua.
A la hembra desamorada, a la adelfa le sepa el agua.
Nunca llovió que no se despejara.
Cada altar tiene su cruz.
Buenas son las mangas después de las Pascuas.
Cuando el jefe manda bien, huelgan las preguntas.
Quien se mete a redentor, lo clavan, como al Señor.