La novedad de hoy es lo antiguo de mañana.
Palabras de cortesía suenan bien y no obligan.
De casa alacrán, sal fuera y que pique donde quiera.
Corre la vaquilla mientras dura la soguilla.
A ese andar, llévalos mi baca.
Reniego de la tierra donde el ladrón lleva al juez a la cadena.
Buena fama merece quien por su patria muere.
Como la moza del abad, que no cuece y tiene pan.
Quien adama a la doncella, el alma trae en pena.
Si mi barba se quema, los otros vienen a encender su pipa en ella.
A cabellos enredados, piojos por descontado.
Vase la fiesta y resta la bestia.
Pájaro que de dos tiros no cayó, ¡voló!.
O follamos todos o tiramos la puta al rio.
Caer es más sencillo que levantarse.
Las grandes cargas están hechas de pequeños puñados.
Muertos los piojos por hacer Columpio.
La muerte todas las medidas vierte.
A buen árbol te arrimas, buena sombra te cobija.
El fatuo y el ignorante, se denuncian al instante.
La mentira es justa cuando, por hacer bien, la verdad se oculta.
El perro con rabia, de su amo traba.
Amor, tos y humo no se pueden esconder
Escatimar y dar a putas.
A tres azadonadas, sacar agua.
El que a cuarenta no atina y a cincuenta no adivina, a setenta desatina.
Como la recién casada: con ganas de todo y ganas de nada.
Aullar contra el ciervo, perder voces y tiempo.
Al hombre deshonesto le es útil el azar
Marido muerto, otro al puesto.
De esa manera, mi abuela.
Casa hecha y mujer por hacer.
Buen hablar de boca, mucho vale y poco cuesta.
Agua fría y pan caliente, nunca hicieron buen vientre.
Mala es la hembra, peor es la sed; si una mata, otra también.
El que no se muere joven, de viejo no se escapa.
Menos la muerte y la jodienda todo tiene enmienda.
Hacienda de pluma, poco dura.
Quiere meter la cuerda y sacar listón.
Buenas noches y buenos días, y tú en tu casa y yo en la mía.
Caballo que es bueno, no ha de menester mucho sonar de su timbre.
Rey es el amor, y el dinero, Emperador.
La vida es un montón de pequeñas cosas
Zorra vieja no cae en la trampa.
El vino y la mujer, el juicio hacen perder.
Así como un medicamento amargo cura la enfermedad, las palabras sinceras, que hieren los oídos, benefician el comportamiento.
El casado en su casa, y el muerto en la mortaja.
Para los hombres de mar, antes que letras nadar.
El vino poco, trae ingenio; mucho, se lleva el seso.
Contra gustos no hay nada escrito.