¿Quieres que en consejo hagan de ti cuenta?. Contradice tú a cualquiera.
Buena fama merece quien por su patria muere.
Como la moza del abad, que no cuece y tiene pan.
La novedad de hoy es lo antiguo de mañana.
A ese andar, llévalos mi baca.
Por San Andrés el vino nuevo, añejo es.
Que Dios me libre de los listos, que de los tonto ya me libro yo
Si mi barba se quema, los otros vienen a encender su pipa en ella.
Reniego de la tierra donde el ladrón lleva al juez a la cadena.
A cabellos enredados, piojos por descontado.
Muertos los piojos por hacer Columpio.
Quien adama a la doncella, el alma trae en pena.
O follamos todos o tiramos la puta al rio.
Caer es más sencillo que levantarse.
A buen árbol te arrimas, buena sombra te cobija.
Las grandes cargas están hechas de pequeños puñados.
Pájaro que de dos tiros no cayó, ¡voló!.
La muerte todas las medidas vierte.
Palabras de cortesía suenan bien y no obligan.
El perro con rabia, de su amo traba.
La mentira es justa cuando, por hacer bien, la verdad se oculta.
El fatuo y el ignorante, se denuncian al instante.
Escatimar y dar a putas.
A tres azadonadas, sacar agua.
Como la recién casada: con ganas de todo y ganas de nada.
Amor, tos y humo no se pueden esconder
Aullar contra el ciervo, perder voces y tiempo.
De esa manera, mi abuela.
El que a cuarenta no atina y a cincuenta no adivina, a setenta desatina.
Al hombre deshonesto le es útil el azar
Marido muerto, otro al puesto.
Quiere meter la cuerda y sacar listón.
Mala es la hembra, peor es la sed; si una mata, otra también.
Casa hecha y mujer por hacer.
Buen hablar de boca, mucho vale y poco cuesta.
El que no se muere joven, de viejo no se escapa.
Zorra vieja no cae en la trampa.
Caballo que es bueno, no ha de menester mucho sonar de su timbre.
Agua fría y pan caliente, nunca hicieron buen vientre.
Menos la muerte y la jodienda todo tiene enmienda.
El vino poco, trae ingenio; mucho, se lleva el seso.
Buenas noches y buenos días, y tú en tu casa y yo en la mía.
El vino y la mujer, el juicio hacen perder.
El casado en su casa, y el muerto en la mortaja.
La vida es un montón de pequeñas cosas
Hacienda de pluma, poco dura.
Así como un medicamento amargo cura la enfermedad, las palabras sinceras, que hieren los oídos, benefician el comportamiento.
Rey es el amor, y el dinero, Emperador.
Hasta una hormiga que pierde, duerme.
Carne de cochino, pide vino.