De Marzo a la mitad, la golondrina viene y el tordo se va.
Aquel que ríe ahora, mañana llora.
Mujeres xuntas, ni difuntas.
Ni compres mula coja pensando que ha de sanar, ni te cases con puta pensando que ha de cambiar.
La tierra que me sé, por madre la he.
Bofetón amagado, nunca bien dado.
El muerto y el ausente, no son gente.
El follo del santo, no hiede tanto.
No prometas nada cuando te sientas eufórico; no respondas una carta cuando te sientas iracundo.
No hay año sin desengaño.
Es una locura amar, a menos de que se ame con locura.
Agua podrida, colada y hervida.
La desgracia de un loco es dar con otro.
Los buenos vuelan, los malos quedan.
Árbol que crece torcido, jamás su tronco endereza.
Donde hay buen vino y la tabernera es guapa, allí se me caiga la capa.
Los nietos son hijos dos veces paridos.
Por San Miguel trisca la nuez, y la manzana después.
Una pelea raramente continúa cuando el jefe ha caído.
Las deudas de cariño, solo con amor se pagan.
Con un dios le bendiga no se compra nada.
Por enero florece el romero.
La sangre del pobre el rico se la come.
El hijo prevenido se abastece en el verano, pero el sinvergüenza duerme en tiempo de cosecha.
Hasta lavar las cestas, todo es vendimia.
Fui a casa de mi vecina y avergoncéme; volví a la mía y remediéme.
La reputación dura más que la vida.
Enero mes torrendero.
Guerra avisada no mata soldado.
El que se viste con lo ajeno, en la calle lo desnudan.
Si uno pierde los labios, tendrá los dientes fríos.
Dar una fría y otra caliente.
Alas tenga yo para volar, que no me faltará palomar.
Perros y gatos, distintos platos.
Se comió mi merienda y se cagó en el zurrón.
Quien se enamora sin dinero y se sulfura sin poder es un infeliz
Cuando uno no sabe bailar, dice que el suelo está húmedo.
Renegad de hombre, que le hace ruido hasta el nombre.
En Abril aguas mil, coladas por un mandil; en Mayo, tres o cuatro, y ésas con buen barro.
Buena fama es buena cama.
Éramos pocos y parió la abuela.
No hay majadero que no muera en su oficio.
Más vale burro vivo que sabio muerto.
Ni el prometer empobrece, ni el dar enriquece.
Mea a gusto y contento, pero por favor, ¡mea dentro!
Cuando estás solo contigo mismo no puedes mentir.
Las palabras solo son buenas cuando van acompañadas de las obras.
Alba de Tormes, llena de putas, más de ladrones, mira tu capa donde la pones.
Cuando el Diablo envejeció, a santero se metió.
Del necio, a veces, buen consejo.