Si tu mujer es bonita, recibe pocas visitas.
Ser capaz incluso de atar al diablo a una almohada.
Madeja enredada: quien te madejó, ¿por qué no te devanó?.
Existe también una felicidad que atemoriza al corazón
La viuda rica, con un ojo llora y con el otro repica.
Cierre la boca que se le entra una mosca.
Ávila, santos y cantos.
Amor de lejos, felices los cuatro
Bueno es el amigo, querido el pariente, pero pobre tu bolsillo si dentro no hay nada.
Costumbre mala, desterrarla.
El huésped y el pez, a los tres días hieden.
La necesidad no dice adiós, sino hasta luego.
La constancia es la mayor de las quimeras del amor
Ni fía ni porfía, ni entres en cofradía.
Gato con guantes no caza ratones.
Rey en mi casa soy, y a donde no me llaman, no voy.
Ni fíes mujer a fraile, ni barajes con alcalde.
¡Llueve sopa y yo con tenedor!
Confía tus secretos a un amigo y te tendrá cogido por el cuello
Caer está permitido. ¡Levantarse es obligatorio!.
A quien teme preguntar, le avergüenza aprender.
La felicidad viene a la casa donde se ríen.
La amiga y la espada antes dada que prestada.
Suegra y sin dinero, al brasero.
A fullero viejo, flores nuevas.
En vino y en moro, no pongas tu tesoro.
Dentro del cielo tú forjas tu designio. Lo decretarás: ¿acaso te hastíes y aquí nos escondas tu fama y tu gloria en la tierra? ¿Qué es lo que decretas?
La belleza es un reino que dura poco
Ya que uno dé campanada, que suene y que sea sonada.
Hasta el cuarenta de Mayo, no te quites el sayo; y para más seguro, hasta el cuarenta de Junio.
La Cruz, la viña reluz.
Colgar los guayos.
El vino y la mujer se burlan del saber.
Si no seré su guardián, dejaré a los gansos ser gansos
Las palabras de oro van a menudo seguidas de actos de plomo.
El vino hace buena sangre
Una alegría compartida se transforma en doble alegría; una pena compartida, en media pena.
Tantas veces fue el burro al molino, que olvido el camino.
Buscando lo que no se encuentra, se encuentra lo que no se busca.
Chancla que yo tiro, no la vuelvo a recoger.
La mujer y la gallina, hasta casa de la vecina.
Cuando nos aman, señoras nos llaman; cuando nos tienen, ya no nos quieren.
Más vale sardina en plato, que una sirena en retrato.
Conquistadores son aquellos que creen poder conquistar
Haré, haré, más vale un toma que dos te daré.
¡Andá a cobrarle a Magoya!
Los nabos en adviento, y las cerezas en habiendo.
¡Se nos creció el enano!
Mejor una palabra que serene a quien la escucha que mil versos absurdos.
Burlas que son veras, otro las quiera.