Camarón que se duerme amanece en el mercado.
Oídos que bien oyen, consejos encierran.
Nunca anochece donde se ama.
Para decir que el toro viene, no es menester tantos arrempujones.
Las verdades de Perogrullo, que a la mano cerrada, llamaba puño.
El cariño alimenta tanto como el odio consume
Ranas que cantan, el agua cerca; si no del cielo, de la tierra.
Reino dividido, reino perdido.
Siembra quien habla y recoge quien calla.
Salga pez o salga rana, a la capacha.
Dos cojos nunca se miran con buenos ojos; y dos bizcos, con más motivo.
Si no sabes dónde vas, al menos debes saber de dónde vienes.
El dinero tiene la cola corta. Por eso cuesta tanto agarrarlo.
La buena suerte se pasa, y el saber se queda en casa.
A donde te quieran mucho, no vayas a menudo.
Ni compres mula coja pensando que ha de sanar, ni te cases con puta pensando que ha de cambiar.
A ti te digo hija, para que entienda la hijastra.
Me basta un rincón junto a la chimenea, un libro y un amigo, un sueño breve, no atormentado por las deudas
No hay manjar que no empalague, ni vicio que no enfade.
Abril frío, poco pan y poco vino.
Deja que el buey mee que descansa.
Hierba segada, buen sol espera.
Arrojar un ladrillo para incitar a los demás a enseñar sus jades.
Cuentas viejas líos y quejas.
Este mundo es casa de locos: cantan unos y lloran otros.
Trabajo empezado está medio hecho
Hay que dejar ir al mundo como va
La fantasía es la droga de la mente
Mal ajeno, no cura mi duelo.
En las cuestas arriba quiero mi burro, que las cuestas abajo bien me las subo.
Cada vez que el murmurador charla, echa abajo una acera de casas.
Falsos diamantes no engañan a nadie sino en pueblos grandes.
Por amor a la rosa se soportan las espinas
Si te cansas de un amigo, préstale dinero.
Acabar como el Rosario de la Aurora.
Quien poca tierra labra y bien la cultiva, que ponga al granero vigas.
Tantos días pasan de enero, tantos ajos pierde el ajero.
El silencio no ha sido jamás escrito.
En queriéndome Dios aunque no me quieran los santos.
Fía solo en dos: en ti y en Dios.
Favorecer a quien no lo ha de estimar es como echar agua al mar.
Se dice el milagro pero no el santo.
Las personas que tienen muchas faltas, son las que más critican a otros.
Tres mujeres y un ganso hacen mercado.
Ojo por ojo y diente por diente.
Cualquier sastre del campo, al del pueblo le hace un flu.
Calvo, y no de tiña, tuerto, y no de nube, mala costumbre.
No conviertas en amigo al que has vencido
Para que no pierda el paso la burra, de cuando en cuando una zurra.
Dar a manos llenas significa repartir en pequeñas partes lo que fue robado a lo grande