La manda del bueno no es de perder.
Hay tres cosas que nunca podran recuperarse: la flecha lanzada, la palabra dicha y la oportunidad perdida.
Hasta el más delgado pelo, hace una sombra en el suelo.
Allá van leyes, donde quieren reyes.
El caballo que mucho anda, nunca falta quien le bata.
Hacienda de muchos, los lobos se la comen.
Hay que creer, rajar o desastillar.
Alábate, mierda, que el río te lleva.
Recuerda, si hay tormenta habrá arco iris.
De luengas vías, luengas mentiras.
¡La carne da carne y el vino da sangre!
Cuando hay un sitio en el corazón, lo hay en la casa.
Lo que tiene la fea, la bonita lo desea!
Repicar y andar en la procesión implica contradicción.
Más es fuerte el amor y más se siente dolor
Donde reina la ilusión, ciega la pasión.
Domingo, domingo, día de pingo.
Ron, ron; tras la capa te andan.
Los hijos del herrero no tienen miedo a las chispas.
Si Dios hubiera querido prohibirnos el vino, las viñas serían amargas.
Después del burro muerto, la cebada puesta en el rabo.
Busca la felicidad en tu casa y no en la del vecino
Una mano no aplaude. Dos manos si.
Como mi llamamiento es alto, las obligaciones que me incumben también son fuertes, y me temo que en mi gobierno pueda haber deficiencias
Cría cuervos y te sacarán los ojos.
Coces de yegua, amor es para el rocín.
No digas que eres feliz hasta que tu enemigo se haya ido
Marido, comprad vino; que no lino.
Solo hazlo y terminará el pánico.
De aire colado y de fraile colorado, guárdeme Dios.
Los mejores negocios se hacen entre susurros.
La oración breve sube al cielo.
En las caricias de otoño, se empieza en la cara y se acaba en el coño.
Si un árbol cae, plantas otro.
A los años mil, vuelve la liebre a su cubil.
A la mujer parida y a tela urdida, nunca le falta guarida.
Cuando se ocupa demasiado tiempo en algo o se pierde el tiempo inútilmente.
Ora como si todo dependiera de Dios; pero trabaja como si todo dependiera del hombre.
Un perro sabe donde se tira comida.
El rico no pierde sino el alma, y las hijas de los pobres.
Donde entra tajada no entra rebanada.
Más le quiero mozo y pobre que no viejo que se doble.
Burlas de manos, burlas de villanos.
Ni de burla ni deberas, con tu amo no partas peras.
Hijos chicos, chicos dolores; hijos mayores, grandes dolores.
A cada necio agrada su porrada.
Del árbol del silencio pende el fruto de la seguridad.
Aquel cuya sonrisa le embellece es bueno; aquel cuya sonrisa le desfigura es malo.
Para que suegra y nuera se quieran, un burro debe subir la escalera.
Ajada tenemos, a San Pedro recemos.