Burro empinado, por hombres es contado.
Ruin señor, cría ruin servidor.
Ay, Jesús, que el rosario de mi compadre no tiene cruz.
La cera se destruye y la procesión no camina.
Casa cerrada, casa arruinada.
Dicen y decimos que más vale un hermano que diez primos.
Hay mujeres, mujercillas, monicacas y monicaquillas.
Siempre le dan habas al que no tiene muelas.
Porque los loros no tienen médicos, viven siglo y medio; que si los tuvieran, cincuenta años no vivieran.
Un barbudo, un cano, un licenciado, si no nieva el invierno se ha acabado
La gallina, la mujer y el marrano, con la mano.
Si no seré su guardián, dejaré a los gansos ser gansos
Una alegría compartida se dobla, mientras que una aflicción compartida se reduce a la mitad.
Cuando la borrica quiere correr, ni el borrico la puede detener.
Si el vino es fragante, no importa que se venda al fondo de un largo callejón.
De buena semilla, buena cosecha.
Las palabras y las cerezas, unas asen de otras.
Al avaro, es tristeza hablarle de largueza.
Si el cura se resfría, hasta el monaguillo tose.
No ha visto muerto cargando basura.
Las desgracias vienen juntas, y las gracias muy espaciadas.
Febrerillo corto con sus días 28, si tuviera más cuatro, no quedaba ni perro ni gato.
El que te cuenta los defectos de los demás, contará a los demás tus defectos.
Mano de santo cura como por encanto.
Caer para levantarse, no es caer.
Cochino fiado, gruñe todo el año.
Cada panadero blasona de sus panes.
No obstante madrugar tanto, amanece más temprano.
Chancla que yo tiro, no la vuelvo a recoger.
Por los reyes lo conocen los bueyes.
Cada uno reniega de su oficio, pero no de su vicio.
Guárdame de aquel en quien tengo puesta mi confianza, que de quien desconfío, me guardaré solo.
El pan ya comido enseguida se olvida.
Que nadie le diga lo que tiene que hacer a alguien que ya ha decidido cuál debe ser su destino.
El matrimonio está como un cacahuete, hay que romper la cáscara para ver lo que hay dentro.
Hasta la hormiguilla tiene su colerilla.
Cuando pobre, franco; cuando rico, avaro.
No canta mal las rancheras.
Dan pañuelos a quién no tienen narices.
Capón de ocho meses, para mesa de reyes.
Quien mucho duerme, legañas tiene.
Toda desgracia es una lección.
A ama gruñona, criada rezongona.
¿Qué sabe el chancho de estrellas si nunca mira p'al cielo?.
Más perdido que un moco en una oreja.
Con lo que Sancho sana, Domingo adolece.
El vuelco del carro delantero puede servir de aviso al que va detrás.
Alegrías y pesares, te vendrán sin que los buscares.
Adorar al santo por la peana.
Donde hay cuchicheo hay mentiras.