Del viejo el consejo.
Más labra el dueño mirando que diez yuntas arando.
Roban un cordero o dos, y dan los pies por amor a Dios.
Dile al tonto que tiene fuerza y el tonto más fuerza hace.
Valor y querer, facilitan el vencer.
Romería de cerca, mucho vino y poca cera.
Monjas y frailes, putas y pajes, todos vienen de los grandes linajes.
Madre boba tuviste si al mes no reíste.
La vida es una sorpresa continua
Acabó de matar a la gallina de los huevos de oro.
Querer atar las lenguas de los maldicientes es lo mismo que querer poner puertas al campo.
Las palabras de oro van a menudo seguidas de actos de plomo.
Buenas palabras me dice, y a la espalda me maldice.
Un amigo es como una letra de la que no recordamos el importe y no conocemos la caducidad
Copas son triunfos.
Cosechas de ajos y melones, cosechas de ilusiones.
El que tiene miedo corre a la iglesia.
Las migas de pan a las dos vueltas ya están, las del pastor cuando más vueltas mejor.
Por San Lucas, mata tus puercos, tapa tus cubas y prepara tus yuntas.
El que de rosas de comer al burro, cobrara con un rebuzno.
Dineros y pecados, cada cual los tiene callados.
Manos duchas comen truchas.
A borracho fino, primero agua y luego vino.
La cabra siempre tira al monte.
Como tordo viejo en campanario, que de campanadas no hace caso.
Pan de días dos, vino de años tres, y Venus, cada mes.
Ni a pícaro descalzo, ni a hombre callado, ni a mujer barbada les des posada.
Porque un borrico te dé una coz, ¿vas tú a darle dos?.
La mariposa al posarse sobre la rama teme romperla.
Lo mal ganado, ello y su dueño se lo lleva el Diablo.
Son cucarachas del mismo concolo.
De cornudo o de asombrado, pocos han escapado.
Si te dijeren dos veces que eres asno, rebuzna.
Le debe a cada santo una vela.
Más groso que el Guelpa.
Estrenar casas y domar potros, otros.
Ya muerta la burra, vino la albarda.
El que a solas se ríe de sus picardías se acuerda.
Después de haber recorrido el mundo entero en busca de la felicidad, te das cuenta de que estaba en la puerta de tu casa.
Es tarde cerrar la puerta del establo después que los caballos se han desbocado.
Romero ahíto saca zatico.
El bien que se venga a pesar de Menga, y si se viene el mal, sea para la manceba del abad.
Palabras son cosa fría para el que aún de las obras no fía.
En el bosque no hay pájaros gordos.
Nuestros padres nos han enseñado a hablar y el mundo a callar.
Ni de saúco buen vencejo, ni de cuñado buen consejo.
Mira a tu suegra, así será tu mujer de vieja.
No paramos de divertirnos porque estemos viejos. Estamos viejos porque paramos de divertirnos.
A la leche, nada le eches; pero le dice la leche al aguardiente: ¡déjate caer, valiente!.
A los ojos que aman no les avergüenza mirar