Todos nos morimos, en el truco teniendo el as de espadas o el cuatro de copas, todas las cartas van al mismo mazo.
Nota: también atribuida a Arthur Rubinstein
Apenas cierra Dios una puerta, y ya tiene una ventana abierta.
La ira de los que aman, en hacerse caricias para.
Primero las cubas que las uvas.
El hombre lo pide, y la mujer decide.
Hasta los gatos quieren zapatos.
Quien no cree en los santos, menos cree en espantos.
Cuanto más desnudo está el amor, menos frío tiene
La mula de los Robledos, es mero sudor y pedos.
Usa los medios y confía en que Dios de su bendición.
La que no tiene marido en siesta, sola se acuesta.
De algo murió mi abuela.
Unos van delante y otros van detrás.
Agua de navazo, ensancha la barriga y estrecha el espinazo.
Yo que la buscaba, y ella que no se quiso esconder, se juntaron el hambre con las ganas de comer.
Socorro tardío, socorro baldío.
Es más barata la cena, que se come en casa ajena.
En enero, plante ajero; a finales, que no a primeros.
Por donde pasa moja.
No encomie un vado hasta que lo hayas pasado.
Es más fácil ser Doctor, a veces, que ser Señor.
Nadie aprecia lo que tiene hasta que lo ve perdido.
La honestidad excesiva raya en la estupidez.
No hay mejor salsa que el hambre.
El sueño es media vida y la otra media la comida.
Cual es el padre, así los hijos salen.
Quien no ahorra la cerilla cuando puede, no tiene una peseta cuando quiere.
De tejas para abajo, todo el mundo vive de su trabajo.
La vida es grata, a quien bien la acata.
La ley de Dios no come trampa.
Bellotas y castañas hacen malas hilancias.
Si hay armonía en la casa, habrá orden en la nación.
Debajo de una mala capa, puede haber un buen bebedor.
El comer, es maestro del beber.
Gloria mundana es gloria vana.
Los últimos serán los primeros.
Barco con tormenta, en cualquier puerto entra.
El amor no respeta a nadie
El hijo que sale al padre, saca de duda a la madre.
Relámpago al oriente, agua al día siguiente.
¡Chínchate un ojo!
Quien hace lo que puede no está obligado a más.
Una cosa solo puede ser buena de una manera; mala, de quinientas.
Al hombre osado, la fortuna le da la mano.
Hay gente tan pobre, que solo tiene dinero.
A la moza que mal lava, siete veces la hierve el agua.
Ni fea que espante, ni hermosa que mate.
En el camino deja que los tontos y los locos pasen primero.
De San Germán a San Gabriel el melón sabe a miel, pero de San Sixto a Santa Sofía lo mejor es la sandía.