El trabajo ennoblece.
Yo que callo, bien en mis adentros hablo.
Del agua derramada, ni la mitad aprovechada.
Señor por señor, el padre es el mejor.
Algo quiere la coneja, cuando mueve las orejas.
Más vale el hueso en Marzo que la carne en Mayo.
De Tosantos a Navidad es invierno de verdad.
El día que no me afeité, vino a mi casa quien no pensé.
La diligencia es madre de la buena ventura; y la pereza, su contraria.
El arco iris brilla después de la tempestad.
Ni mejor porque el concejo lo pide, ni peor porque lo olvide.
La ocasión de hacer bien nunca se ha de perder.
Al nopal nada más lo visitan cuando tiene tunas.
Hazte responsable de tus actos.
Nadie sabe, sino quien lo lastra, lo que semejante casa gasta.
Solo hay una forma de ser felices a través del corazón, y es no tenerlo
El que quiera/e la col, quiera las hojas de alrededor.
A buen servicio, mal galardón.
No es de bravo señal buena, toro que escarba en la arena.
Buenas palabras y buenos modos dan gusto a todos.
La templanza menos mata, que la gula y la tomata.
Dame rojura y te daré hermosura.
Lo más sabroso se alcanza, con Prudencia y con Constancia.
Más vale amenaza de necio, que abrazo de traidor.
¿Dónde tiene mi niño lo feo?, ¡que no lo veo!.
No se puede caminar contemplando las estrellas cuando se tiene una piedra en el zapato.
No se puede servir a dos señores.
La manera de ver la luz divina es apagar tu propia vela.
Ni tan corto que no alcance, ni tan largo que se pase.
La muerte todas las cosas iguala.
Despacio al pensar y pronto al ejecutar.
En el andar y en el beber se conoce a la mujer.
Empezar mal y terminar bien, pocos ojos lo ven.
Más vale aprender de viejo que morir necio.
De buenas intenciones, está empedrado el infierno.
Salud perdida, salud gemida.
Cuando el pastor pierde la oveja, paga con la pelleja.
Justicia, dios la conserve; pero de ella nos preserve.
El que ama a una casada, puede morir de cornada.
Si el hombre se lanza a buscar el éxito en la ejecución de un momento, lo anula.
En este mundo traidor, al mejor tratan peor.
Pan tierno, casa con empeño.
El duro del casado vale dos cincuenta.
Justo es el mal que viene, si lo busca el que lo tiene.
A la que a su marido encornuda, señor y tú la ayuda.
No hay más araña que la que teje.
Cuando hay lealtad y franqueza, las cartas sobre la mesa.
Moda nueva, bien parece, y mal cuando fenece.
Plata en mano, culo en tierra.
Picha española no mea sola.