El mejor espejo es un ojo amigo.
Por Santa Catalina coge tu oliva, la vieja que lo sabía cogida la tenía.
El dinero y los pendejos, siempre acaban separados.
Asnos y mujeres, por la fuerza se entienden.
El que presume de honrado, presume de desgraciado.
Hombre hablador, nunca hacedor.
El sol brilla para todos.
En casa de tu hermano eructa pollo aunque comas mierda.
Quien envidioso vive, desesperado muere.
Más enseña la necesidad que diez años de universidad.
Gallina en casa rica, siempre pica.
Cabeza para naciente y pies para poniente.
Con el callar, vencerás.
¡Sálvese el que pueda que la barca esta haciendo agua!
La labranza es hermana gemela de la crianza.
No hay zurdo bueno.
Hay que aprender a ser gato de casa grande, se van a acabar los ratones.
El melón en ayunas es oro; al mediodía, plata; y por la noche, mata.
En vísperas de viajar no te pongas a jugar.
Tiene el sartén por el mango.
Abogacía, que una boga y otra cía.
De mala vid, mal sarmiento.
Ahullama no pare calabaza.
Se habla de buenas acciones sin llevarlas a cabo y se hacen buenas acciones sin hablar de ellas
Los ojos todo lo ven, y a sí mismos no se ven.
Come para vivir y bebe para comer.
Juego de manos es de villanos.
Las mujeres son como las veletas: solo se quedan quietas cuando se oxidan.
Por un perro que maté, mataperros me llamaron.
Deja tranquilos a los perros que duermen.
Miente una sola vez y no te creerán después aunque digas la verdad.
La necesidad agudiza el ingenio.
Una buena acción es la mejor oración.
Bien vayas donde mal no hagas.
En hacer bien nunca se pierde.
Real ahorrado, real ganado.
Coja o tuerta, la que está junto a tu puerta.
El hombre de carácter atraviesa mil ríos sin mojarse los zapatos
Magra olla y gordo testamento.
A quien por sufrir deja la vida, vida por sufrir deja a la muerte.
Hoy no se fía aquí, mañana sí.
No digas nada de mis deudas a menos que pienses pagarlas.
Galgo que muchas liebres levanta, ninguna mata.
La zorra mudará los dientes, más no las mentes.
Veinte años puta y uno soltera, tan buena soy como cualquiera.
Cuando la gana de joder aprieta, ni el culo de los muertos se respeta.
El hombre que te parece feliz a menudo es más infeliz que tú
Haber de todo, como en botica.
No se escarmienta, mi viejo, sino en el propio pellejo.
Quien mucho habla de sí mismo, mintiendo está con cinismo.