Haber de todo, como en botica.
De Tosantos a Navidad es invierno de verdad.
Al nopal nada más lo visitan cuando tiene tunas.
Hazte responsable de tus actos.
Más vale amenaza de necio, que abrazo de traidor.
A buen servicio, mal galardón.
A quien por sufrir deja la vida, vida por sufrir deja a la muerte.
El trabajo ennoblece.
Veinte años puta y uno soltera, tan buena soy como cualquiera.
La ocasión de hacer bien nunca se ha de perder.
No es de bravo señal buena, toro que escarba en la arena.
Dale un pez a un hombre y comerá un día; enseñale a pescar y comerá siempre.
La templanza menos mata, que la gula y la tomata.
¿Dónde tiene mi niño lo feo?, ¡que no lo veo!.
Ni mejor porque el concejo lo pide, ni peor porque lo olvide.
El arco iris brilla después de la tempestad.
El día que no me afeité, vino a mi casa quien no pensé.
Nadie sabe, sino quien lo lastra, lo que semejante casa gasta.
El que ama a una casada, puede morir de cornada.
Yo que callo, bien en mis adentros hablo.
Cuando el pastor pierde la oveja, paga con la pelleja.
Del agua derramada, ni la mitad aprovechada.
Señor por señor, el padre es el mejor.
La muerte todas las cosas iguala.
La manera de ver la luz divina es apagar tu propia vela.
No hay más araña que la que teje.
No se puede caminar contemplando las estrellas cuando se tiene una piedra en el zapato.
Solo hay una forma de ser felices a través del corazón, y es no tenerlo
Empezar mal y terminar bien, pocos ojos lo ven.
Si el hombre se lanza a buscar el éxito en la ejecución de un momento, lo anula.
Dame rojura y te daré hermosura.
Más vale aprender de viejo que morir necio.
Pan tierno, casa con empeño.
En la curtiembre todos los bueyes son vacas.
Las aguas de Abril todas caben en un barril; pero si el barril no tiene culo, se anegará medio mundo.
Justo es el mal que viene, si lo busca el que lo tiene.
Lo más sabroso se alcanza, con Prudencia y con Constancia.
El que quiera/e la col, quiera las hojas de alrededor.
Justicia, dios la conserve; pero de ella nos preserve.
A la que a su marido encornuda, señor y tú la ayuda.
No se puede servir a dos señores.
No hay mejor equipaje para llevar encima que la cordura y la mente clara. En tierras lejanas es más útil que el oro y saca al pobre de los apuros.
Cuando se entera el cornudo, ya lo sabe todo el mundo.
De buenas intenciones, está empedrado el infierno.
El duro del casado vale dos cincuenta.
Ni tan corto que no alcance, ni tan largo que se pase.
Si la mozuela fuere loca, mueve las manos y calla la boca.
Buenas palabras y buenos modos dan gusto a todos.
Salud perdida, salud gemida.
En este mundo traidor, al mejor tratan peor.