A la mesa de San Francisco, donde comen cuatro, comen cinco.
El que busca un amigo sin defectos se queda sin amigos.
Abril, aguas mil y todas caben en un barril.
No hay casa donde no haya su calla, calla.
Al cabo de los años mil, vuelve el agua a su cubil.
No hay hacienda mejor hecha que la que uno hace por su mano.
El que tiene buenos padrinos, no se cae dentro de la pila.
Polvo de ladrillo malo para el bolsillo.
Perdonar no es olvidar, y en el perdón sin olvido sobran palabras y falta corazón.
A tu mujer no la alabes, lo que vale tú lo sabes.
Lo que de la boca sale, del corazón procede.
Cuando has visto que los caballos se junten con las mulas.
No confíes del peón que tiene las manos finas.
Las virtudes de la fea, la bonita las desea.
Un dolor alivia otro dolor, y un amor cura otro amor.
Ni el caballero buen consejo, ni el letrado buen encuentro.
La ansiada numisma, no se hace ella misma.
Madre piadosa cría hija miedosa.
De las carnes, el carnero; de los pescados, el mero.
Mal ladra el perro, cuando ladra de miedo.
El amor y los celos, hermanos gemelos.
Una sola araña cien moscas apaña.
Quien tiene pan y tocino, ¿a qué quiere pleitos con su vecino?.
Más vale un hombre apercibido que dos descuidados y no prevenidos.
Haya paz duradera y sea lo que Dios quiera.
La mujer del ciego, ¿para quién se afeita?.
Burgáles, mala res.
Hace más la raposa que la curiosa.
Amistad fuerte, llega más allá de la muerte.
Quien lejos va a casar o va engañado, o va a engañar.
Uva moscatel, no llega al tonel.
Costal vacío mal se tiene y costal lleno mal se dobla.
Conejo que bien corre, no lo asan.
Mucho ofrecer y poco dar, xuntos suelen andar.
A quien espera, su bien llega.
La zorra no se anda a grillos.
Algo es algo, dijo, al ver un hueso el galgo.
Confesión espontánea, indulgencia plena.
En todas partes tiene la semana su martes.
Jugar al abejón con alguien.
La lengua larga es señal de mano corta.
Ningún mortal peca, cuando defeca.
La verguenza, cuando sale ya no entra.
Sustos y disgustos matan a muchos.
Quien de paja su casa ha hecho, témale al fuego.
Las mujeres son como las gaseosas, unas caseras y otras revoltosas.
El amor que se alimenta de regalos siempre tiene hambre.
Quien con muchachos se acuesta, cagado amanece.
Niebla en alto, lluvias en bajo.
La mujer golosa o puta o ladrona.