Hacerse el de la oreja mocha.
La muerte todas las medidas vierte.
Para la iglesia nada es secular, menos aquello que es pecaminoso
Jugar y pasear solo por recrear.
Ahogado el niño tapan el pozo.
Resbalada no es caída, pero es cosa parecida.
A quien no quiere caldo, tres tazas y la última rebosando.
Mejor es resignarse que lamentarse.
Muchos pocos quieren los que no son locos.
Gallina vieja da buen caldo.
Donde entra beber, sale saber.
El embustero es un almacén de promesas y de excusas.
Besos y abrazos no hacen niños, pero tocan a vísperas.
Llegar al humo de las velas.
Donde no hay ventura, poco sirve la cordura.
Proclamo en voz alta el libre pensamiento, y que muera el que no piense como yo
En vida de nadie te metas que salen perdiendo las alcahuetas.
Mientras la mujer grande se agacha, la chica barre la casa.
Si quieres que reine la paz en el mundo debes tener paz en tu hogar; y para que la paz reine en tu hogar, debes primero vivirla en tu corazón.
Las injurias o bien vengadas o bien aguantadas.
Hay quien las mata callando.
Saber demasiado es envejecer prematuramente.
El trabajo bien hecho da alegría en el pecho.
No puede el cura a la par, decir misa y confesar.
Escribir despacio y con buena letra.
Llamar al toro desde la barrera, eso lo hace cualquiera.
La mala fe, no pare hembra.
Joven, guapa, con dinero y a mi puerta viene a llamar, ¡trampalantrán!.
No compres de quien compró; compra de quien heredó, que no sabe lo que costó.
Las ofensas se escriben en el mármol, los beneficios sobre la arena.
Honra merece el que a los suyos se parece.
El perfume bueno siempre viene en potes pequeños.
Callar como puta tuerta.
El honor es como un largo camino sin retorno, como un perfume de olor inaccesible.
Grano a grano, con cautela. llena el buche la polluela.
Quien con mujer rica se casa, come y calla.
En cualquier sitio se cuecen habas.
No confundas, jinete, el galopar del caballo con los latidos de tu propio corazón.
Da lo tuyo antes de morir, y dispónte a sufrir.
Carne en calceta, para quien la meta.
Lo que hoy parece, mañana perece.
La tierra no tiene sed de la sangre de los soldados, sino del sudor de los hombres.
Ata bien y siega bajo, aunque te cueste trabajo.
Al final, la cabra siempre tira para el monte.
Muerto está el ausente, y vivo el presente.
Quien no tuviese que hacer, que arme navío o tome mujer.
A los enfermos, los sanos les damos saludables consejos.
El aburrimiento es consecuencia de la pereza
Es mejor decir allí corrió, que allí murió.
Gracias pierde quien promete y se detiene.