Hijos y hogar, son la única verdad.
Para vivir con alegría, hijos sanos y hacienda en medianía.
Lo mal vendido hace perder lo bien adquirido.
Lo de balde es caro.
Quien lo ha de hacer, no lo dice.
Deprisa viene el mal, pero cojeando se va.
Repara en la casa ajena, y hallarás chica tu pena.
Quien habla sin razonar, mucho lo ha de lamentar.
Barco viejo, mal navega.
Si tu mano se cubre de grasa apóyala sobre tus mejores amigos
De pastores, pastoradas y si te embobas alguna pedrada.
Berzas en enero, saben como carnero.
Si quieres de tu amigo probar su voluntad, finge necesidad.
Niños Los de pequeños, que no hay castigo después para ellos.
Las palabras amables enfrían mejor que el agua.
La necesidad hace a la vieja trotar.
Por San Isidro labrador, se va el frío y viene el sol.
A quien te da el capón, dale la pierna y el talón.
La muerte se lleva igual al párvulo que al viejo.
Quien coma en Mayo la sardina, en Agosto le pica la espina.
Dar el consejo y el remedio, favor completo.
Madre dispuesta, hija vaga.
Indio, mula y mujer si no te la han hecho, te la van a hacer.
El corazón es el primero que vive y el último que muere
El zapato malo malo, más vale en el pie que no en la mano.
El que miente es adorado, el que dice la verdad, ahorcado.
Nobleza, obliga; y agradecimiento liga.
¿Adónde irá el buey que no are, sino al matadero?.
Yantar tarde y cenar cedo, sacan la merienda de en medio.
El que arcoiris ve, no se morirá de sed.
Sin trabajo no hay recompensa.
En seco o en mojado, por San Lucas ten sembrado.
Aire cierzo, cuando llueve, ¡llueve de cierto!.
El comer no admite espera, el pagar, la que se quiera.
No se tiene el alma de una amigo sin dar el alma
El trabajo del niño es poco, y el que lo desprecia un loco.
Viajar con un amigo hace amar la vida
Los frutos más hermosos los da el árbol más viejo Los hombres convengan, por la ley lo tengan.
El temor del Señor prolonga la vida, pero los años del malvado se acortan.
Cuando el vino entra, echa el secreto afuera.
De la panza sale la danza.
Más que fuerza vale maña, que el ingenio nunca engaña.
Una carga inclinada no va a llegar a su destino.
Después de la victoria, aprieta el casco.
Hablando se saben las cosas, callando se ignoran.
La fortuna, a los necios ama y a los sabios desama.
Cabra en un sembrado, peor que un nublado.
Hay que ser puerco pero no trompudo.
Altramuces, cuando secos, amargos, y cuando mojados dulces.
La juventud de un hombre jamás morirá, a menos que él la mate.