Quien quisiere mentir, atestigüe con muertos.
Niebla en el valle, labrador a la calle.
En la aldea, no hay melón malo ni mujer fea.
Con mis maestros he aprendido mucho; con mis colegas, más; con mis alumnos todavía más.
No es de bravo señal buena, toro que escarba en la arena.
Ojos que bien se quieren, desde lejos se saludan.
La niña que más se cuida, resulta a veces jodida.
La carne triste, no la quiere ni Cristo
Necio que calla por sabio que pasa.
Nadie plante haya para que de ella le hagan el pijama.
Hacer una cosa en un avemaría.
Vámonos que mañana verá la tuerta los espárragos.
Ser capaz es ser útil, ser incapaz es ser algo menos.
Si la moza es tosca, bien ve ella la mosca.
Al comprar una casa piensa en el vecino que adquirirás con ella.
Mucho hijo puta con cara de conejo.
Hacer la del capitán Araya; embarcar a los demás y quedarse en la playa.
El mal comido no piensa.
Después de toda oscuridad hay luz.
El que lo tiene, lo gasta, y si no, se lame el asta.
El ojo no lleva carga, pero sabe cuánta puede soportar la cabeza.
Más vale que digan: aquí corrió y no aquí murió.
En Zaratán, buenas putas y mejor pan.
Con un pozo y un malvar, boticario de un lugar.
Un hombre puede valer cientos y cientos pueden no valer un hombre.
Los pies del hortelano no echan a perder la huerta.
Las virtudes de la fea, la bonita las desea.
De sabios es el poco afirmar y el mucho dudar.
Hay mujeres que tienden a subir, y hay otras que suben a tender.
Detrás de la tormenta brilla el sol.
A lo lejos mirar y en casa quedar.
Hambre, frío y cochino hacen gran ruido.
Besa al perro en la boca hasta que consigas lo que quieres
El rayo y la maldición dejan sana la ropa y queman el corazón.
El caballero y la dama, también lo son en la cama.
Al son que le toquen bailan.
La crítica debería de ser como la piedra de afilar, que aguza sin cortar.
los hombres son de oro y las mujeres de tela.
Quien guarda halla, y quien cría mata.
La constancia decisiva, vence al fin la suerte esquiva.
Boca que bosteza, estómago que hambrea.
No dejes lo bueno por lo hermoso, ni lo cierto por lo dudoso.
Barba pone mesa, que no brazo ni pierna.
El que es culpable puede reincidir.
Jugar con fuego es peligroso juego.
Mientras hay unos que madrugan, hay otros que no se acuestan.
Cuando fui nuera, nunca tuve buena suegra, y cuando fui suegra nunca tuve nuera.
La muerte de un anciano es como una biblioteca que se quema.
Por San Isidro labrador, se va el frío y viene el sol.
No todos los que tienen las manos juntas, rezan.