El bien y el mal andan revueltos en un costal.
Boda y cofradía, no es para cada día.
Cada casa es un mundo, y cada cabeza una alcancía.
Rebuznar es de burros, errar de cazurros.
No se va más lejos cuando se cambia de camino todos los días.
Quien bien siembra, bien coge.
Si te señalo la luna, no te quedes mirando mi dedo.
Ahora sí se monto la gata en la batea
El corazón del avaro se parece al fondo del mar, ya pueden llover riquezas, no se llenará.
Nuestra vida es un río que desemboca en el mar
El saber no ocupa lugar.
Vísteme despacio que tengo prisa.
Boca sin dientes, casa sin gente.
La mujer loca, por la vista compra la tela.
Enfermo que come y caga no tiene nada
Pastelero a tus pasteles.
Casóse con gata por amor a la plata, gastóse la plata, quedóse la gata.
Los casados, casa quieren.
En vísperas de viajar no te pongas a jugar.
Para uno que madruga otro que no duerme.
El que anda con un cojo, si al año no cojea, renquea.
Besugo de enero vale un carnero.
Sin Ceres y Baco es amor débil y flaco
La letra, con sangre entra.
El hombre haragán trabaja solo al final.
Un viaje de diez mil kilómetros empieza por un solo paso.
Cuando suga la abeja, se vuelve cera y miel; cuando la araña, veneno y hielo.
Que bailen los que están en la fiesta.
Del tronco caído todos hacen leña.
Cuando el grajo vuela bajo, hace un frío del carajo; y cuando vuela a trampicones, hace un frío de cojones.
Golondrina que con el ala roza la tierra, agua recela.
Casa de concejo, pajar de viejo.
Cada uno interpreta a su manera la música del cielo
El muerto se asusta del degollado.
Gran tormenta mucho espanta, pero pronto pasa.
Nos aburrimos porque nos divertimos demasiado
Gustos y colores, los que cada uno prefiera son los mejores.
Al viejo que se casa con mujer hermosa, o pronto el cuerno o pronto la losa.
Del sabio, poeta y loco, todos tenemos un poco.
Habrá quien te dé, pero no quien te ruegue.
Cuando llueve y graniza hace la vieja longaniza.
Campo abandonado, fuego proclamado.
Cuando el doliente va a las boticas, una persona pobre y dos ricas.
La mona aunque se vista de seda, mona se queda.
Suelo mojado, cajón seco.
El que a todos saluda, pronto rompe su cabeza.
Reniego de la tierra donde el ladrón lleva al juez a la cadena.
Tienes en casa al muerto y vas a llorar el ajeno.
Leche y vino, veneno fino.
El río se llena con arroyos pequeños.