Tres personas con las que nunca deberías hacer negocios: La demasiado impaciente, la demasiado ambiciosa y la demasiado desesperada.
Quiero demasiado a Dios para tener miedo al diablo
Así son los electores, así son los elegidos. Si éstos son malos es porque los primeros son peores
La lengua resiste porque es blanda; los dientes se quiebran porque son duros.
Uno no se mea porque el baño esté lejos, sino porque no sale con tiempo.
Un hombre demasiado ocupado para cuidar de su salud es como un mecánico demasiado ocupado como para cuidar sus herramientas.
Un pájaro no canta porque tenga una respuesta. Canta porque tiene una canción.
Las felicidades que gustan no duran demasiado
Saber demasiado es envejecer prematuramente.
El agua demasiado pura no tiene peces.
Demasiado hacer el amor acaba en nada
El peor enemigo es una felicidad demasiado prolongada