El arandino se lava con vino, lo lleva de camino y lo bebe de continuo.
El Juez, derecho como la viga del techo.
No temas avanzar lentamente, teme detenerte.
Trata a la Tierra y a todo lo que hay en ella con respeto.
Quien invierte en cosa vana, pronto acaba con la lana.
Al hijo del herrero, de balde le machacan el hierro.
Quien la inmortalidad logró, hace tiempos que se murió.
Los labios del justo orientan a muchos; los necios mueren por falta de juicio.
El buey pace donde yace.
Un granuja es suave como el algodon; un estúpido es duro como el hierro.
El placer y la alegría del hombre radica en aplastar al rebelde y conquistar al enemigo, en arrancarlo de raíz, y tomar de él todo lo que tiene
A la prima, se le arrima.
En casa de los tíos ella es la tía.
Dios aflige a los que bien quiere.
Más se queja quien caga en la manta que quien la lava.
El que no anda, no tropieza.
El buen vino, en cristal fino; el peleón, en jarro o en porrón.
Si el muerto volviera a vivir, de pena se volvería a morir.
Asno de gran asnedad, quien pregunta a una mujer su edad.
Mujer graciosa, vale más que hermosa.
A quien teme a Dios de los cielos, nada le asusta debajo de ellos.
Para quien roba un reino, la gloria; para quien roba un burro, la horca.
A quien te hizo beneficio, está siempre propicio.
El que se enoja pierde.
El vaso malo nunca se cae de la mano.
Quien comete muchas injusticias, busca su propia ruina.
Con buenas palabras y mejores hechos, conquistaras el mundo entero.
El que no la hace a la entrada la hace en la salida.
Anda abrigado, come poco y duerme en alto, si quieres vivir sano.
De la boca del ladrón, todos lo son.
Seguro va al juicio, el que tiene el padre alcalde.
Enfermedad larga, cruz a la espalda.
Amistad de boquilla, no vale una cerilla.
Juez que de la equidad es amigo, ese quiero yo para mi litigio.
Quien para mear tiene prisa, acaba de mear en la camisa.
Al amigo no apurarlo ni cansarlo.
Con esfuerzo y esperanza todo se alcanza.
Lo más nuevo y más completo, pronto se torna obsoleto.
Invierno bueno pasarás si cerdo, grande o chico, matarás.
De saltamontes a chicharra poco marra.
Siendo tan bellas las flores de loto, solo con el verdor de las hojas resalta su hermosura.
Es una locura amar, a menos de que se ame con locura.
No hay mujer que no lo de, sino hombre que no lo sepa pedir.
El hombre que no sabe sonreír no debe abrir la tienda.
Muchas manos en un plato causan arrebato.
El que quiera de primera, que consulte su cartera.
Dios te guarde de odioso señor y de compañía de traidor.
El vino es la ganzúa de la verdad.
Quien sus bienes da en vida, merece que le den con una porra en la barriga.
Sirve de poco hacer mucho, pero no lo que se debe.