Por una oreja entra y por otra sale.
Cuando la vela azota al palo, malo.
El hombre se arropa, hasta dónde la sábana le llegue.
El primer paso es el que cuesta.
Dar una higa al médico.
Si un rico se cae, es un accidente; pero cuando se cae un pobre, se dice que está borracho.
Caliente la comida y fría la bebida. Porque para ser sanas deben ser así.
Haz lo que haces.
El burro de San Vicente carga la carga y no la siente.
Si la mozuela fuere loca, mueve las manos y calla la boca.
El que lo tiene, lo gasta, y si no, se lame el asta.
Vale más ser cobarde un minuto que estar muerto todo el resto de la vida.
Más fácil es caerse que levantarse.
Quien casa una hija, gana un hijo.
Dila que es hermosa y ella se volverá loca.
Cara más fea, la alegría la hermosea.
Después de que el barco se ha hundido, todo el mundo dice que sabía cómo se hubiera podido salvar.
El juez que toma, presto es tomado.
Encontré hoy, comeré hoy. Mañana? Bien... Dios es grande.
Llevar adarga para viivir vida larga.
Quizás nunca escucharas las cosas que quieres oir de la persona que quisieras que las dijera, pero no seas tan sordo para no oirlas de la persona que te las dice desde su corazon.
En llegando San Antón, ninguna niebla llega a las dos.
Dios castiga sin dar voces.
El caballo y la mujer, al ojo se han de tener.
El jornal entra por la puerta, y se va por la chimenea.
Cuando la partera es mala, le echan la culpa al niño.
El muerto cuando lo cargan se hace el pesado.
Tienes menos futuro que una docena de ostras con limón.
Dineros me dé Dios; que con mi poco saber me aviaré yo.
Allá va la lengua do duele la muela.
Justo es el mal que viene, si lo busca el que lo tiene.
De donde viene la descomunión, allí viene la absolución.
En cabeza loca, ni se tiene, ni dura, ni para cosa.
El sabio habla de las ideas, el inteligente de los hechos, el vulgar de lo que come.
Gran rico hacen los dineros, y gran señor su desprecio.
Predicar en desierto es como aconsejar a un muerto.
Para seguir el sendero, mira al maestro, sigue al maestro, camina con el maestro, ve con el maestro, llegarás a ser maestro.
Te casaste, te frego.
Entre lo feo y lo hermoso, deme Dios lo provechoso.
La caca, limpiarla en casa, y no sacarla a la plaza.
La experiencia no anda a prisa, ni tampoco se improvisa.
Tan contenta va una gallina con un pollo como otra con ocho.
Con mala persona el remedio es mucha tierra en medio.
Más caliente que un brasero, la bragueta de un herrero.
La mujer hermosa es peligrosa.
El gallo desde que es chico, busca el grano con el pico.
Quien tiene dolencia, abra la bolsa y tenga paciencia.
Bien en la sierra, o a cien leguas de ella.
Ajo cebollino, para con vino.
De lo bendito, poquito.