Hace mucho más año un hacha en la boca que en la mano.
El que de joven no trotea, de viejo galopea.
El marido y la mujer deben ser como las manos y los ojos: cuando duele la mano, los ojos lloran, y cuando los ojos lloran las manos secan las lágrimas.
De los celos, se engendran los cuernos.
Un consejo sin ayuda es como un cuerpo sin alma
Una obra mala, con una buena se paga.
Para que unos vayan delante, otros deben ir detrás.
Peor que el ciego el idiota que mira pero no nota.
La oveja de muchos, el lobo la come.
Bien la muerte aguarda, quien vive como Dios manda.
Bendita sea el agua, por sana y por barata.
Este no ha perdido la cabeza; porque la trae pegada.
Una verdad dicha antes de tiempo es muy peligrosa.
Al asno muerto ponle la cebada al rabo.
Toda demasía enfada y hastía.
Siempre habla un cojo cuando hay que correr.
Donde falta la previsión, faltará provisión.
Nada sacar y mucho meter, receta segura para crecer.
Charlando y andando, sin sentir se va caminado.
Todos los plazos se cumplen.
La carga cansa, la sobrecarga mata.
El hablar mismo idioma.
Según es el dinero, es el meneo.
El ahorro es santo porque hace milagros.
Obras caritativas, esas son mis misas.
Con el cabello y con el mal marido, cuanto se hace por ellos es perdido.
A los cien años todos calvos.
No llores como mujer, lo que no has podido conseguir como hombre!
La razón es de quien la tiene.
Como el espigar es el allegar.
Caracoles y hombres de pocos arrestos, mueren donde nacieron.
Que Dios bendiga lo que caiga en la barriga.
A donde no está el dueño, no está su duelo.
Presto se va el cordero como el carnero.
Por San Simón y San Judas, la habas son orejudas.
La frugalidad es una fortuna por sí misma.
Donde no puede meter la cabeza el diablo mete el rabo.
Algún día, ahorcan blancos.
Cuando los hombres son amigos el agua que beben es dulce
El deudor no se muera, que la deuda en pie se queda.
La lengua rompe huesos aunque ella no los tenga.
Quien tras el caldo no bebe, no sabe lo que se pierde.
Quien destaja no baraja.
Hijo eres, padre serás; cual hicieres, tal habrás.
Dar la última mano.
A mi amigo quiero por lo que de él espero.
El que asno nace, asno se queda.
La alegría es un tesoro que vale más que el oro.
El mundo y sus atractivos, son botín de los más vivos.
No des a guardar ni al niño el bollo, ni al viejo el coño.