Los castellanos tienen más lengua que manos.
Bueno por un huevo y ruin por dos, aléjemelo Dios.
Una obra mala, con una buena se paga.
Peor que el ciego el idiota que mira pero no nota.
El mejor escribano echa un borrón.
Al asno muerto ponle la cebada al rabo.
Para que unos vayan delante, otros deben ir detrás.
Toda demasía enfada y hastía.
Este no ha perdido la cabeza; porque la trae pegada.
Bien la muerte aguarda, quien vive como Dios manda.
Un consejo sin ayuda es como un cuerpo sin alma
El marido y la mujer deben ser como las manos y los ojos: cuando duele la mano, los ojos lloran, y cuando los ojos lloran las manos secan las lágrimas.
Bendita sea el agua, por sana y por barata.
Siempre habla un cojo cuando hay que correr.
Nada sacar y mucho meter, receta segura para crecer.
De los celos, se engendran los cuernos.
Una verdad dicha antes de tiempo es muy peligrosa.
La carga cansa, la sobrecarga mata.
Según es el dinero, es el meneo.
El ahorro es santo porque hace milagros.
Donde falta la previsión, faltará provisión.
Donde no puede meter la cabeza el diablo mete el rabo.
A los cien años todos calvos.
Todos los plazos se cumplen.
La razón es de quien la tiene.
Charlando y andando, sin sentir se va caminado.
A donde no está el dueño, no está su duelo.
Caracoles y hombres de pocos arrestos, mueren donde nacieron.
Con el cabello y con el mal marido, cuanto se hace por ellos es perdido.
Presto se va el cordero como el carnero.
El hablar mismo idioma.
Como el espigar es el allegar.
Algún día, ahorcan blancos.
El deudor no se muera, que la deuda en pie se queda.
No llores como mujer, lo que no has podido conseguir como hombre!
Que Dios bendiga lo que caiga en la barriga.
La frugalidad es una fortuna por sí misma.
Obras caritativas, esas son mis misas.
Quien tras el caldo no bebe, no sabe lo que se pierde.
Por San Simón y San Judas, la habas son orejudas.
El que asno nace, asno se queda.
No des a guardar ni al niño el bollo, ni al viejo el coño.
Quien destaja no baraja.
La lengua rompe huesos aunque ella no los tenga.
Dar la última mano.
Guardas bien y no sabes para quien.
El zorro que se duerme no caza gallinas.
Cuando el Diablo envejeció, a santero se metió.
Cuando los hombres son amigos el agua que beben es dulce
Hijo eres, padre serás; cual hicieres, tal habrás.