La suerte de la fea, la bella la desea.
El hombre al mendrugo, y el buey al yugo.
Maldición de puta vieja, por do sale por allí entra.
Todos los perros son valientes en su propia puerta.
Lengua de vieja cuentera, corta más que una barbera.
Siempre queda algo de fragancia en la mano que da rosas.
La ocasión llega, llama y no espera.
El que coge la verbena en la noche de San Juan, no le picará culebra ni bicho que le haga mal.
Reniego de caballo que se enfrena por el rabo.
La muerte se lleva igual al párvulo que al viejo.
Repartiendo de l oajeno, ninguno es cicatero.
El que siembra en tierra ajena, hasta la semilla pierde.
Hombre de espíritu enclenque, donde nace allí muere.
Pan de centeno y agua de navazo ensancha las tripas y estrecha el espinazo.
Buena es la guerra para el que no va a ella.
No hay alegría sin aburrimiento
Los enemigos de la bolsa son tres: vino, tabaco y mujer.
Cabra por viña, cual la madre tan hija.
Trasnochar y madrugar no caben en un costal.
Cuando el gallo canta y después bebe, pronto truena o llueve.
¡Periquillo con mando!, ya estoy temblando.
Al herrero con barbas y a las letras con babas.
El alcalde de mi pueblo me lo enseñó: quítate del medio que me pongo yo.
La mujer del marinero, cuando hay pesca, tiene dinero.
Dar limosna no aligera la bolsa
Si quieres tener la tusa, persigue bien la merusa.
Agua del pozo y mujer desnuda, echan al hombre a la sepultura.
Buenas y mejores, por falta de seguidores.
Hiérese el cuerdo, porque no se ahorque el necio.
Caras vemos, corazones no sabemos.
No digas de este agua no beberé, por turbia que baje el agua mayor puede ser la sed.
El no hacer falta y el estorbar, juntos suelen andar.
Ojos dulces y apacibles, pero hay cosas más tangibles.
Quien sobre tarja bebe, lo bebido lo mea y lo meado lo debe.
Ausente y muerto, viene a ser lo mesmo.
Un día es un día, y una paliza es un rato.
Deja la cama al ser de día y vivirás con alegría.
Cojo, y no de espina, no hay ruindad que no imagina.
Amante atrevido, de la amada más querido.
Eso es como pedirle peras al olmo.
Breve habla el que es prudente.
A ti te digo hija, para que entienda la hijastra.
A cada ollaza su coberteraza.
Alcalde que por momentos se dispara, háganle arrimar la vara.
Ni el tiempo ni la marea esperan por nadie.
Hablar a tontas y a locas.
Huyendo del hoyo caí en el arroyo.
Donde comen cuatro comen cinco.
Mujer sin hijos jardín sin flores.
La gala del estudiante, en cuello y guante.