El tiempo es el heraldo de la verdad.
Muchos que viven cantando, mueren llorar.
El buey ruin pereceando se descuerna.
En una fina no deben faltar un viejo y un burro, pero que el viejo no sea tan burro, ni el burro tan viejo.
A cordero extraño, no agasajes en tu rebaño.
El garbanzo para San Marcos, ni nacido ni en el saco.
Donde están los hechos, no son necesarias las palabras.
Buen alzado pone en su seno, quien escarmienta en mal ajeno.
Cuanto más se camina por el bosque, más leña se encuentra
Dios, cuando hizo el tiempo, lo hizo de sobra.
Viuda honrada, su puerta cerrada.
Niña, no te desesperes, que el que ha de ser para tu, ni se casa ni se muere.
Alábate, Pedro; alábate, Juan; que si no la haces tú, nadie lo hará.
Hambre larga, no repara en salsas.
A quien no quiere caldo, tres tazas y la última rebosando.
Acá o allá mira siempre con quien vas.
Una rata dentro de una tinaja.
Se llevarán bien la suegra y la nuera, cuando el burro suba la escalera.
Las letras con sangre entran.
Ya los muertos no son nuestros, ni los vivos buenos amigos.
De los parientes y el sol, entre más lejos, mejor.
El alma cruelmente herida, perdona pero no olvida.
Tema menos y espere más; coma menos y mastique más; quéjese menos y respire más; hable menos y diga más; odie menos y ame más y todas las cosas buenas serán suyas.
Leerle a uno la cartilla.
El mundo es un tira y afloja, y para que unos rían, otros lloran.
Dinero sin caridad, es pobreza de verdad.
Gozo anticipado, gozo malogrado.
Camino de Roma, ni mula coja ni bolsa floja.
Date a deseo y olerás a poleo.
Al miserable y al pobre, la pena doble.
Buey que muge, todos le temen.
Quien hijo está en tierra ajena, muerto está y vivo le espera.
Algunos buscan la felicidad. Otros la crean.
Abadejo y amor de viejo, todo es abadejo.
Tengo una buena capa, pero está en Francia.
La verguenza, cuando sale ya no entra.
Cada grumo tiene su humo.
Bendita la muerte, cuando viene después de bien vivir.
El Sil lleva el agua y el Miño la fama.
El dinero hace al hombre entero.
El que no se muere joven, de viejo no se escapa.
La bonanza amenaza borrasca
La muerte todo lo ataja.
A rey muerto, principe coronado.
La cera se destruye y la procesión no camina.
Hasta que a la meta no llegues, no te pongas los laureles. e Hasta que el cuerpo aguante.
No te mofes de los viejos, que de ellos no estamos lejos.
Más mal hay en la aldehuela del que suena.
Por San Juan quemó la vieja el telar.
Gotita a gotita, la sed crece y no se quita.