Se tragó el mate con bombilla y todo.
Al terco, dale dos higas pero no lo contradigas.
La alegría alarga la vida; las penas la menguan.
El barco de las promesas ya zarpó.
De golpe y porrazo, se enriquece el ladronazo.
El arandino se lava con vino, lo lleva de camino y lo bebe de continuo.
Comida sin siesta, campana sin badajo.
Obra a destajo, no vale un ajo.
Vergüenza y virgo perdidos, por siempre idos.
Día de agua, taberna o fragua.
A barba, ni tapia, ni zarza.
Manantiales de salud son la higiene y la virtud.
Nunca olvides tu casa.
El que con lobos anda a aullar aprende.
Cojo, y no de espina, no hay ruindad que no imagina.
El pez fresco, frito y frío, y tras él, vino.
Cada uno en su casa es rey.
Presto rico, presto pobre.
Cada casa es un mundo, y cada cabeza una alcancía.
Lo que se regala y se quita se vuelve cuita.
Peces grandes no viven en charcos pequeños.
Cantó el pajarillo y descubrió su nidillo.
Pan tierno y vino añejo dan la vida al viejo.
Quien se va lejos, vivo está y le tienen por muerto.
Putas viejas, al mercado, que ya el pie se ha despertado.
Paloma que vuela . . . a la cazuela.
Malo es el zamarro de espulgar, y el viejo de castigar.
Aun si el camino es conocido, pregunta.
La pereza es la madre de la pobreza.
Tanto le alabas que nunca acabas.
El hombre teme el paso del tiempo y el tiempo teme el paso de las pirámides.
Potros que de feria en feria van, cada día menos valdrán.
Domingo, domingo, día de pingo.
No avivés a los giles que después se te ponen en contra.
Una buena mañana hace buena la jornada.
Guarda pan para Mayo y leña para Abril, que no sabes el tiempo que ha de venir.
Quien no enseña a su hijo un arte útil, le enseña a robar.
Por San Mateo, la vendimia arreo.
La mujer del viejo, relumbra como el espejo.
Lengua del mal amigo más corta que cuchillo.
Las tareas de un elefante nunca son demasiado pesadas para él.
Mal te quiere quien siempre te alaba y nunca te reprende.
Hijo de viuda, o mal criado, o mal acostumbrado.
El que trabaja en el río, es trabajo "perdío".
El viejo que casa con niña, uno cuida la cepa y el otro la vendimia.
Dos hambrientos a un pan, mal trato le dan.
Por el amor de una rosa, el jardinero es servidor de mil espinas.
Al hombre le falta paciencia y a la mujer le sobra insistencia.
Cuando el vil está rico, no tiene pariente.
Ni "arre" que corras ni "so" que te pares.