Cuando se ocupa demasiado tiempo en algo o se pierde el tiempo inútilmente.
Llora, necio, llora tus perdidas horas.
Refregadas, duelen más las llagas.
No le escribas a tu mejor amigo, lo que puede saber tu peor enemigo.
¿Mirón y errarla?.
Cuando se está hundiendo el barco salen todas las ratas.
Quien a solas se aconseja, a solas se remesa.
No me abra los ojos que no le voy a echar gotas.
Guárdame de aquel en quien tengo puesta mi confianza, que de quien desconfío, me guardaré solo.
Ir a amarrar el zorro.
Quien en presencia te teme, en ausencia te perjudica
Donde lo hay, se gasta.
La mejor hora de comer, para el rico, cuando quiere; para el pobre, cuando puede.
Los hijos de mis hijas, mis nietos son. Los de mis hijos, sábelo Dios.
Vive la vida y no dejes que la vida te viva.
Abriles y jornaleros, pocos de buenos.
Palabras de cortesía suenan bien y no obligan.
La mujer y la gallina, por la pluma se adivina.
Para poca ventura, remedio es la sepultura.
Llorara la madre al hijo, más que la nieve al granizo.
A un traidor, dos alevosos.
Llevar más palos que el burro de un yesero.
Una vez un papel rompí y cien veces me arrepentí.
Bebe leche y bebe vino, y te conservarás lechuguino.
La bonanza amenaza borrasca
Aguardiente, en tienda; y vino en taberna.
El que se fue y regreso, su nido ocupado hallo.
La reputación dura más que la vida.
Nunca falta quien dé un duro para un apuro.
Yo no tengo por qué sudar fiebres ajenas.
Los castellanos tienen más lengua que manos.
Buenas son las mangas después de las Pascuas.
Amigo de todos, loco con todos
Con afán ganarás pan.
Si ofendes serás ofendido
La zamarra mala, adentro la lana, y la buena, carnaza afuera.
Donde gobierna capitán, no manda marinero.
El que te habla de sus penas, espera que se las resuelva.
Al buen, regalo; al malo, palo.
Quien no se aventura, no cruza la mar.
Con un dios le bendiga no se compra nada.
En San Nicolás de los vinos agudos, de treinta vecinos veintinueve cornudos.
Viejo soy y viejo serás: cual me veo, así té veras.
Solo posees aquello que no puedes perder en un naufragio.
En Mayo regresa el rebaño.
El que no habla, no yerre.
Calle mojada, caja cerrada.
Hacer favores, empollar traidores.
Vos contento y yo pagada, venid a menudo a casa.
Hay mujeres que, como la leña de corcha, tienen tres arderes.