De tu casa a la ajena, con la barriga llena.
El montañés, por defender una necedad dice tres.
Cada pez en su agua.
Sin viento no hay oleaje.
Qué bien canta María después de la comida.
Cartera y reloj, el sueño del ladrón.
Amistad fundada en el vino dura como el vino; solo una noche
Al amor lo pintan ciego y con alas, ciego para no ver los obstáculos, con alas para salvarlos.
De esto que nada cuesta, llenemos la cesta.
Buena romería haz, quien a su casa pone en paz.
Quién escucha la voz del anciano es como un árbol fuerte; quién tapa los oidos es como una rama al viento.
Fuego guisa hoya, que no moza orgullosa.
El blanco hielo de agua es mensajero
Ricos la virtud hace, y el vicio puebla los hospitales.
Bien cantas, pero mal entonas.
Tienen los que pobres son la desgracia del cabrito: o morir llegar a ser cabrón.
Las furias de Celestino, no me importan un comino.
Los azotes duelen según el tamaño del culo.
Te cierran una puerta y te abren diez.
Sin pan y vino, no hay amor fino.
La leche le dijo al vino: vente, amigo.
Vuelve a tu menester, que zapatero solías ser.
Mal empleada está la hacienda en quien no es señor de ella.
Quien da no debe acordarse; quien recibe no debe olvidar nunca
No retengas a quien se va, ni rechaces a quien llega.
Casa de mantener, castillo de defender.
La lluvia no se queda en el cielo.
Solo tres tipos de personas dicen la verdad: los niños, los locos y los borrachos
Hace más la raposa que la curiosa.
Échale guindas al pavo.
Zamarra vieja, más calienta que una nueva.
Cuenta el milagro, pero no digas el santo.
El mirón, ¡chitón!.
A cada cerdo, le llega su sábado.
Da limosna, oye misa, y lo demás te lo tomas a risa.
Caracoles y hombres de pocos arrestos, mueren donde nacieron.
Ni te compres limas, ni te compres peras, ni te comprometas en donde no puedas.
El relajo es dulce después del trabajo.
Hay miles de miserias en un solo amor
Mientras la viuda llora, otros cantan en la boda.
Se van con quien, las cartas y las mujeres.
Cada cosa a su tiempo, los nabos en Adviento y las cerezas en habiendo.
Acabó de matar a la gallina de los huevos de oro.
En mi casa mando yo que soy viudo.
En los bares y en la ruta, se conoce al hijoputa.
Peixe con ollos, á caixa. Pez con ojos, a la caja.
Precaverse contra un posible percance.
El tiempo que pasa uno riendo es tiempo que pasa con los dioses.
Ni arroz pasado, ni guiso ahumado.
Dichosos los tiestos que salen a la botija.